Isla remota

14 Sep UNA REMOTA ISLA PROTEGE AL OCÉANO

Tristán de Acuña es la isla habitada más remota del planeta. En este pequeño archipiélago británico, ubicado en el Atlántico sur, solo habitan unas 250 personas. La comunidad hizo una contribución bastante importante para la conservación al prohibir actividades que afectan la vida silvestre y marina.

Un pequeño archipiélago que da un gran paso al océano

A causa de su distanciamiento de la sociedad, Tristán de Acuña es un enigma total para la gran mayoría de personas. Literalmente está en medio del océano y su población es bastante reducida, lo que ha ocasionado que muy pocas veces reciba atención internacional.  El acceso a la isla principal, es tremendamente complicado, debido a su lejanía y a que está rodeada por acantilados de más de 600 metros de altitud.

A pesar de su pequeñez, este archipiélago ha dado un paso inmenso en la protección y conservación de la vida marítima.

Tristan de Acuña prohibió la pesca de arrastre de fondo, la minería en alta mar en los 700,000 kilómetros cuadrados de territorio marítimo que posee. Convirtiéndolo en un área marina protegida (AMP) y en el santuario marino más grande en el mundo.

Algunas de las especies más se beneficiarán incluso están en peligro de extinción: los tiburones de siete agallas, el albatros de nariz amarilla, el petrel atlántico, los pingüinos saltamontes.

James Glass, isleño jefe aseguró que: “Nuestra vida en Tristan de Acuña siempre se ha basado en nuestra relación con el mar, y a día de hoy continúa.  La comunidad de Tristan está profundamente comprometida con la conservación: en tierra, ya hemos declarado estado protegido para más de la mitad de nuestro territorio”.

Al ser un territorio de ultramar británico, el archipiélago contará con el apoyo de expertos para el monitoreo y cumplimiento de las prohibiciones.

El objetivo de Reino Unido de proteger los océanos

Reino Unido lanzó la ambiciosa meta, que fue asumida por la Global Ocean Alliance, de proteger el 30% de los océanos del mundo para el año 2030. Con la decisión que tomaron los gobernantes y habitantes de Tristán de Acuña, están direccionándose o cumplir su objetivo.  

Esta decisión emociona profundamente a los británicos. El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, confirmó en diciembre que 4,3 millones de kilómetros cuadrados o el 1% de los océanos del mundo estarán protegidos gracias al programa Blue Belt.

Las aguas que pertenecen a los territorios británicos son ricas en diversidad, es posible decir que son las más. No obstante, esto ha ido reduciendo a causa de las amenazas a las que se enfrentan.

El programa Blue Belt le proporciona, £27 millones de libras durante cinco años para que inviertan en la conservación y protección marina en los territorios de ultramar británicos. Expertos marinos e investigadores científico son quienes delegó el Reino Unido para gestionar los programas de protección.

Boris Johnson pidió a otras naciones, a través de un comunicado, que se unan de a ellos para proteger el 30% de los océanos: “Necesitamos una acción global colectiva si queremos legar un mundo que es tan maravilloso y magnífico como el que heredamos”. Proteger los océanos es algo que nos concierne a todos, poco a poco estamos contribuyendo a que se calienten más a causa del cambio climático. La acidificación y la contaminación de plástico está matando en maneras gigantescas al océano.

Foto: Jakob Owens 

Foto de portada: Youtube
Fuentes: El Nuevo Siglo, EcoPortal, WikiPedia.

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