22 Dic CONTRASTES SUMATRA VS BALI: DIARIO DE UN VIAJE EN PANDILLA, PARTE IV

Como dije en uno de mis artículos anteriores, los partes de olas en Sumatra no cuadraron como pensábamos. Por ello, tras haber estado unas semanas en Krui, decidimos poner rumbo a la famosa isla de Bali, en la zona de Uluwatu, un lugar muy diferente pero no por ello menos interesante.

Un paraíso salvaje frente a un paraíso occidentalizado. Y es que, puede que Sumatra no sea para todo tipo de viajeros. Por eso hoy, te hablo de contrastes, de las diferentes cosas que me he encontrado en las únicas dos islas de Indonesia que por ahora he conocido. Quizás así pueda darte un consejo sobre el destino que más se ajusta a ti. 

1- Parte I: El “pre” Sumatra, diario de un viaje en pandilla.

2- Diario de un viaje en pandilla, parte II: Indonesia y sus gentes.

3- Parte III: Las olas en Krui.

Antes de empezar a contarte los contrastes que he notado, quiero que que sepas que el turismo en Indonesia está en constante evolución, y con ello también las diferencias… Hace 3 años que estuve en la isla de Bali y ya noté los cambios. No me refiero a que sea mejor o peor, simplemente es diferente, el resto es al gusto de cada uno.

(selva en Sumatra)

La impresión que estas dos islas me han dejado a día de hoy es que, mientras Sumatra es ese lugar todavía virgen y salvaje, Bali es la isla desarrollada y que más se asemeja a nuestra cultura occidental.

En Indonesia hay unas 17.000 islas, unas deshabitadas, otras en evolución… A Bali, le ha tocado ser la más turística.

Sumatra, todavía virgen

Si vas a Sumatra que sea porque buscas desconectar. Es una isla todavía virgen y salvaje en la que te empapas de la cultura indonesia en su estado más puro.

Para llegar, los accesos no son tan fáciles. Muchos caminos están sin asfaltar y en muchas situaciones te verás atravesando la jungla. Ve con paciencia, el tiempo se hace largo y los baches te llegan a marear. Las conexiones en general son débiles (pero existe internet), no existen autobuses y los coches que hay son pocos. ¡No te queda otra que manejar una moto!

En Sumatra, la gran mayoría de los alojamientos se encuentran en unas condiciones de higiene a las que los europeos no estamos tan acostumbrados: la limpieza no es lo suyo, los mosquitos y las cucarachas son abundantes, prácticamente no existen cisternas… Eso sí, son muy baratos. En Losmen Saejedi (en Krui) pagamos unos 12 euros por dormir, desayunar, comer y cenar. Aunque, con el ligero avance del turismo, están comenzando a aparecer alojamientos de mayor calidad. 

Krui, al sur de Sumatra, es un pueblo pequeño y auténtico en el que hay “cuatro warungs” (bares) y dos chiringuitos. No esperes restaurantes ni comida de diversas partes del mundo. Allí te adaptarás a la picante comida local porque no te quedará otra.

Tampoco esperes una vida nocturna con grandes locales y discotecas. Krui es pura tranquilidad y por ello también digo que quien visita este lugar va en busca de calma. Quizás, si te adentras en la cultura local y conoces a sus gentes, puedes tener la suerte que tuvimos nosotros y te inviten a un karaoke al más puro estilo indonesio.

En Sumatra, no hay olas de todo tipo. Prácticamente, todas sus olas son huecas, muy secas y no aptas para todo el mundo. Desde la corta y seca derecha de The Peak a la rápida izquierda de Honey Smacks. Hay días y playas más asequibles, pero en general no esperes un surf como el que puedes encontrarte en Bali. Eso sí… ¡surfearás con menos gente!

Si no hay olas, Sumatra tiene cosas que visitar, pero no son tan accesibles como en Bali. Y cuando hablo de accesibilidad, me refiero a que no te encuentras muchos carteles o personas que te vendan rutas para visitar parques naturales, templos, monos… Quizás esta sea una de las cosas más auténticas que allí encontrarás. Todo es más salvaje. Se trata de sumergirse en la cultura local, conocer a sus gentes y que sean ellos quienes te muestren rincones y lugares. Como ya os conté, tienen muy integrados los “5 pancasila” que rigen la convivencia en Indonesia.

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Más que olas, este día será uno de esos que recordaremos de este viaje a Indonesia. En una conversación con el local @husin_krui nos invitaron a una ceremonia anual en la que tuvimos la suerte de conocer de primera mano la cultura Indonesia 🇮🇩. Un chófer nos recogió a la puerta del hostal, un grupo de indonesios vistió a @paulapaz7 y a @mateosaco con sus trajes tradicionales.Los niños y la gente local nos miraban con caras de asombro y respeto con la más grande de sus sonrisas. No sabíamos dónde estábamos (por un momento creímos que los querian casar) hasta que el gobernador de krui llegó. Era una ceremonia en honor a los lideres del pueblo. Bailes,artes marciales, rituales y charlas…estar allí presentes nos puso la piel de gallina. Nos recibieron con los brazos abiertos a pesar de la gigantesca diferencia cultural y allí estábamos, comiendo junto al gobernador en una ceremonia única y especial para este pueblo. Y así acabamos, volviendo a nuestro hostal en coche y escoltados por la policía. No hay palabras para describir lo que nos hicieron sentir ayer.🤘 Muchas gracias a @husin_krui , oki de @krui_surfcamp y toda la crew por esta invitación que nunca olvidaremos. Terima kasih.🙏

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Sumatra es una isla en la que disfrutar de ti mismo y abrirte a una nueva cultura. Es una oportunidad para conocer la autenticidad de sus gentes, las selvas más sorprendentes, la tranquilidad y sus miles de olores diferentes. Vete el tiempo que consideres, pero ten en mente que allí la vida transcurre lentamente y si no te gusta este estilo es mejor que no vayas. Sumatra no es Bali. “Relájate y disfruta”.

«Bali me recordó más a Europa»

Bali es la isla más orientada al turista, no solo a surfistas, sino a viajeros de todo tipo: mochileros, parejas, familias…  En Bali puedes encontrar alojamientos de todo tipo, desde hostales y alojamientos locales para surfistas mochileros con precios muy bajos (puedes dormir por 4€), hasta hoteles de calidad intermedia (rondan los 10€) y hoteles de lujo. ¡Hay de todo!

Y es que, viniendo de Sumatra, quizás sea una de las cosas que más agradecí allí, el hecho de poder dormir en un lugar con las condiciones de higiene adecuadas, sin pelearse con las cucarachas y otros animalitos mientras dormías.

3D Homestay – Pecatu

La zona en la que nos alojamos en Bali es Uluwatu, donde por lo general los precios son más altos debido a la gran cantidad de turistas. Pero, cuando digo precios altos, debería decir “caros”, en comparación con lo que conocimos en Sumatra, donde a veces pagábamos 1 euro por un arroz con pollo y vegetales. En Uluwatu, los precios para comer suben un poco, sobre todo porque existen cientos de restaurantes con comida de todo tipo. Tienes la opción de ir a comer a un restaurante portugués, a un español, a un italiano,al japonés, a un restaurante vegano…O si prefieres comida local, nunca tendrás problema en encontrar un “warung” para comer un nasi o un mie goreng.

Nasi Goreng (izquierda) vs Vegan bowl (derecha)

Acompañando a la gran diversidad de restaurantes, está la vida nocturna, una de las cosas famosas en Bali. Desde patinar al ritmo de la música punk en Pretty Poison (Canguu) hasta ver una de las mejores puestas de sol con una cerveza Bintang en Single Fin (Uluwatu). Son muchos los bares nocturnos, pero también tienes la opción de ir al supermercado. ¡Sí, has leído bien! Son muchos los locales y turistas que se juntan en los markets de alrededor de Uluwatu para disfrutar al ritmo de la música de un altavoz gigante.


En Bali, hay olas de todo tipo, desde clases de iniciación en Baby Padang hasta algunos de los tubos más heavys en Padang Padang. Olas como Uluwatu siempre están “bombeando”, con sus diferentes secciones y con todas las mareas. Otras como Bingin, Balangan, Dreamland o Green bowl, también tienen días en las que son auténticos caramelos. Si te mueves un poco más y sales de la zona de Uluwatu, puedes ir a Keramas, a Echo Beach… Y muchas otras, aptas para todos los niveles. Es otra de las razones por las que en Bali siempre hay gente, por su gran diversidad de olas.

Si un día no hay olas o simplemente no te apetece surfear, en esta isla nunca tendrás problema. Existen miles de alternativas que hacer: hay cientos de tiendas si lo que te apetece es ir de shopping; templos como el de Uluwatu o Tanah Lot; eventos y fiestas con mucha asiduidad; parques naturales… Eso sí, en muchos de los atractivos te pedirán algo de dinero para poder visitarlo. ¡Asegúrate de que llevas unas ruphias de sobra!

Otra de las cosas que destacaría de Bali es la calidad de las comunicaciones. Bali y sobre todo Canguu es un paraíso para los nómades digitales. Hay cientos de bares y espacios de coworking en los que encontrarás a gente de todas las partes del mundo. Por lo general, tampoco tendrás problema para sacar dinero con tu tarjeta de crédito, existen muchos cajeros, ¡y funcionan! 

Quizás una de las cosas que más eché de menos mientras estuvimos en este lugar, fue la cultura indonesia en su estado más puro. Existe, ¡por supuesto que existe! Pero por lo general, sus gentes están más acostumbradas a recibir turistas, hablan inglés y no se sorprenden cuando encuentran a un occidental. ¡Llegas a ver más extranjeros que indonesios! Son muchos los australianos, brasileños y gente de otras nacionalidades, que se han asentado a vivir en Bali, o bien pasan largas temporadas en la isla.

Sea Bali, Sumatra, o cualquiera de las islas de Indonesia. Lo que está claro es que por una cosa o por otra, cada lugar tiene su propio encanto. Tan solo hay que adentrarse a buscarlo y aventurarse junto a sus gentes, sus olas y los increíbles paisajes de este archipiélago.

Foto de portada: Mateo Saco
paulapfraga@gmail.com

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