13 Oct EL PRIMER ARRECIFE DE SURF INFLABLE

«Hace diez años, me senté en mi playa local. Mirando con tristeza la cantidad infinita de olas que cerraban, incapaz de motivarme para surfear, me pregunté cómo podría transformar esas olas en picos surfeables. Después de diez años de investigación, diseño y desarrollo de productos, estoy listo para instalar y probar una cúpula inflable que imita un arrecife de surf “.

Estas son las palabras de Troy Bottegal, un surfista y emprendedor australiano, que lleva 10 años trabajando en su proyecto y ahora, en pleno auge del negocio de las piscinas de olas artificiales, apuesta por el desarrollo de los arrecifes artificiales para la práctica del surf.

La idea conceptual de este prototipo se basa en intentar modificar las olas que rompen “en bloque” (en toda su sección al mismo tiempo, impidiendo que el surfista pueda recorrerla), por una ola con un punto de rotura definido (un pico), que genere secciones surfeables tanto de izquierdas como de derechas.

Para ello, Troy ha propuesto instalar unas estructuras inflables sumergidas en Back Beach (Bunbury, Australia). El proyecto supone una inversión de 250.000 AU$ para crear e instalar el arrecife. Para poder financiar el proyecto, se ha lanzado una campaña de crowdfunding a través de Kickstarter, que tiene de plazo hasta el sábado 20 de octubre para conseguir esta meta y hacer realidad el sueño.

La empresa Airwave

Realizando una comparación con la tipología de arrecifes artificiales convencionales, AIRWAVE se pueden instalar muy cerca de la costa (30 metros) y su ritmo de instalación es mucho más rápido: permite la colocación de 6 en 14 días, frente a los 14 meses que tardaba la colocación de un solo arrecife de sacos de geotextil.

Según la propia empresa AIRWAVE los principales riesgos a los que se han enfrentado en el diseño de este tipo de arrecifes, son los siguientes:

1) El desafío que supone la instalación rápida y sencilla de los arrecifes en la zona de rompientes, de manera que han tenido que ingeniárselas para poder realizar la colocación de los arrecifes desde una embarcación de instalación móvil.

2) El desarrollo de un diseño que mitigase el problema de la degradación del entorno tras la instalación del arrecife inflable.

3) El estudio de los parámetros técnicos de los arrecifes inflables, para garantizar la estabilidad y operatividad de los mismos: colocación, tamaño, forma, número de arrecifes, etc.

4) El diseño removible por si llegase a representar un riesgo para el medio ambiente una vez colocado. Esto les ha permitido ser una opción real frente a los organismos que dudan de sus efectos ambientales. De hecho, ya disponen del permiso de instalación para enero del 2019, en caso de recaudar los fondos necesarios.

Las principales cuestiones técnicas planteadas sobre esta tipología de arrecife artificial son:

1) ¿En qué condiciones funcionará?

El arrecife está diseñado alrededor de las condiciones más frecuentes (viento, dirección del oleaje, marea, altura de las olas, etc.) para maximizar los días de surf. Por lo tanto, el correcto funcionamiento del arrecife artificial está limitado a factores externos.

2) ¿Será lo suficientemente resistente?

La estructura está construida a partir de un compuesto muy resistente y ambientalmente seguro, por lo que la resistencia no debería ser un problema. El equipo cree que la clave de su estabilidad está en la utilización de anclajes helicoidales al fondo marino. Se dice que uno de estos anclajes puede contener un barco de 12 metros en un ciclón de categoría tres. En principio, el proyecto utilizará 12 de ellos por arrecife inflable.

3) ¿Dispondrá de las dimensiones adecuadas?

La cúpula inflable tiene 12 m de diámetro en la base, por lo que si se genera un pico que rompe tanto de derechas como de izquierdas, la longitud de la sección generada a cada lado puede ser de aproximadamente unos 6 m hasta quedar fuera de la zona de afección. En principio, parece indicar que las dimensiones se podrían quedar algo cortas.

4) ¿Cuáles serán sus efectos?

El efecto que puede tener la colocación de la estructura es posiblemente el tema más delicado. Desde AIRWAVE afirman no disponer de estudios o datos fiables del comportamiento en torno a las cúpulas. Sin embargo, afirman que la estructura está diseñada para conseguir una mínima afección en los flujos de arena. De la primera prueba esperan obtener una gran cantidad de datos de flujo de arena para análisis futuros. Por otro lado, debido a su superficie lisa, AIRWAVE no mejora el hábitat para los peces y otras especies marinas.

Como siempre, todos los esfuerzos para mejorar las oportunidades de los surfistas son bien recibidos, pero desde un punto de vista subjetivo, los arrecifes inflables no son el método más rentable para aumentar el número y mejorar la calidad de las rompientes.

El futuro de los arrecifes artificiales se encamina en la generación de rompientes “casi existentes”. Esto se refiere al rellenado se huecos o a la modificación de secciones planas en rompientes de roca o arrecife ya existentes, que no llegan a generan olas de calidad por la forma que tiene el fondo.

Recientemente se han creado modelos 3D del lecho marino que en un futuro pueden servir para localizar perfectamente esas zonas en las que se debe rellenar o perfilar para poder llegar a generar olas perfectas. Uno de los principales beneficios de utilizar rocas naturales o bloques de hormigón es que el hábitat de ciertas especies también puede mejorarse.

Por último, el diseño de estructuras de protección costera (espigones) y estructuras portuarias (diques), en ciertos casos puede adaptarse para conseguir que cumplan con su finalidad y generen olas de calidad. Esto ha sucedido en ciertas ocasiones de forma accidental, como es el caso de Sandspit, California.

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