05 Dic LA OSCURA VERDAD DE LAS OLAS GRANDES

“Cuando ves una foto de un surfer en una ola de 60 pies, solo ves una doceava parte de un momento. No ves las 5 olas que hay detrás, que van a caer sobre él si no consigue pasar esta sección, no ves toda la vida de trabajo que le ha costado llegar a ese momento”. Todd Glasser, fotógrafo.

Explorando los límites de la modalidad de olas grandes

Preparan el cuerpo para aguantar los golpes y la respiración el tiempo suficiente cuando las cosas se pongan feas. Entrenando dentro y fuera del agua le dan forma necesaria a su físico para que parezca fácil, incluso atractivo, deslizarse por paredes de agua que podrían hundir barcos.

Veo cómo bajan con destreza, elegancia y cierta facilidad esos monstruos que sólo tenemos cerca en la pesadillas. Lo hacen parecer tan fácil que hacen que me pregunte si realmente es tan difícil, si sienten miedo, si es algo con lo que naces o si necesitas preparación para hacerlo tu también.

Me pregunto si sólo existe una cara dentro de esta modalidad, si quienes lo practican pertenecen a una especie diferente de humanos. Desde fuera sólo se ve el resultado, pero no se cuenta que hay detrás apoyando estas aventuras. Y como soy una persona curiosa me he dedicado a indagar en la parte oscura, la oculta de la que no se habla.

La parte oscura de las olas grandes: el miedo

Mi principal duda tiene que ver con el miedo, pues sólo de pensar estar cerca de una ola de tal calibre hace que se me revuelva el estómago. Y la cuestión es si son seres incapaces de estar asustados o si saben algo que yo no sé sobre él.  Así que he dedicado un tiempo a recopilar parte de la sabiduría de estos casi-humanos.

Y tras mi investigación puedo decir que sí, que todos tienen miedo. Y sí se entrenan para ello. Tras leer y ver varias entrevistas se aprecia un patrón: sienten miedo como tú y como yo, pero han aprendido a gestionarlo.

Ya contó Kelly Slater en una entrevista que tuvo que luchar contra el estrés post-traumático tras un golpe contra el fondo en Francia. En esa misma entrevista confesó que siente miedo, sobre todo en la horas previas a una sesión en olas bien grandes, y parece ser la tónica general entre profesionales, pues así lo confiesan Ian Walsh, Greg Long, o Peter Mel.

Todos ellos parecen ser conscientes de estar jugando con la muerte, de estar al límite de la vida.  Esta realidad está tan clara en este mundo que no es raro que cuando se aventuran en aguas desconocidas lleven a un equipo de rescate con ellos que sean capaces de devolverlos a la vida.

El entrenamiento para olas grandes

Gary Linden afirma que en este tipo de olas pasarás un minuto bajo el agua como mucho, un tiempo asumible si estamos relajados, o una eternidad si entramos en pánico. Si pasa esto último el gasto del aire disponible se dispara y por lo tanto se reducen las posibilidades de sobrevivir.

Esto hace que una constante en los entrenamientos que llevan a cabo estos riders sea disponer de técnicas de relajación. Ya sea mediante meditación o yoga, como hacen Greg Long y Peter Mel, o haciendo uso del condicionamiento al estilo Mark Mathews, parece ser que el pilar para dominar esta modalidad está en la mente.

Porque todos ellos insisten en que sí sienten miedo, de forma constante. Afirman que les cuesta dormir el día antes cuando saben que entra un swell importante, y que tienen náuseas anticipando el estado del mar. Es irónico que digan que les asusta que las olas sean demasiado grandes y no puedan cogerlas.

Mr. Linden, haciendo de portavoz de esta comunidad, afirma que no es la ola quien te puede matar, es el pánico.  Por ello se centran en coger ese miedo, esa conversación que tienen consigo mismo cuando aparece, y transformarlo en algo domesticable. Se hablan a sí mismos, cómo lo haríamos tú o yo, pero conversan en lugar de gritar.

Los riders buscan el miedo de forma constante

Después de mi investigación me queda claro que son personas que han elegido un camino diferente, en el que buscan el miedo de forma constante. Así que la próxima vez que desde el otro lado de la pantalla vea como Natxo Gonzalez baja un monstruo gris voy a admirar no sólo su técnica. Apreciaré también su capacidad para lidiar con una pesadilla hecha realidad y no huir. Porque no es un ser incapaz de sentir miedo, sino alguien que ha aprendido a usarlo.

ardiel@gmail.com
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