02 May ALGO MÁS QUE SURF EN COSTA RICA

Viajamos a uno de los países con mayor biodiversidad del planeta para descubrir sus olas, su maravillosa gente y todo lo que hace que experimentar este pequeño e impactante paraíso centroamericano sea tan valioso. Hace ya un par de años tuve la enorme suerte de ir a visitar a un par de amigos en Costa Rica. Un amigo local del norte del país en playa Samara y otro mejicano con un gran vínculo hacia Costa Rica y hacia su gente.

Pasé más de quince días conociendo las costas y junglas del país y lo más valioso que pude llevarme del viaje fue sin duda la manera en la que la gente se relaciona entre ella y con el entorno. Bueno, y los tubos, los tubos también. Escribir sobre surfing en un país tropical es verdaderamente placentero, pero escribir sobre los seres humanos que lo forman es fascinante.

Algunas curiosidades

Costa Rica es un pequeño país situado en Centro América con zona costera tanto en el Caribe como en el Pacífico. Tiene miles de olas, no tiene ejército y es conocido mundialmente por su gran biodiversidad.

Esto se traduce en una tierra muy rica en vida y en alimentos lo que, a mi parecer, explica que la gente que habita en este paraíso forme una sociedad tan particular.

Los ‘ticos’

El impacto que los “ticos” tienen (así se les llaman a los costarricenses en los países vecinos) sobre el turista de turno se produce nada más bajar de avión. Las sonrisas, los saludos, las conversaciones profundas con desconocidos… todo empieza a cobrar parte de tu realidad en el segundo en el que pisas suelo tico.

El alquiler del coche, tu primera comida, una señora a la que le preguntas direcciones, el gerente del hostal, el manitas, el segurata… todos. Todos los ticos van a estar dispuestos a ayudarte y a acercarse a ti.

Recuerdo que mi amigo mejicano me decía nada más llegar, “aquí la gente es extremadamente maja, si no lo eres tú también, vas a perderte todo”. Esto es algo que de verdad tuve en mente en mi estancia y que me ayudó a exprimir mis vacaciones al máximo, como en ningún otro lugar.

Con cada persona con la que surgía una conversación, en cierto modo, surgía una oportunidad para descubrir una parte de Costa Rica. Las personas que conocí allí no las he conocido en ningún otro continente. Las conexiones sociales que hice allá, tampoco. Por eso las estadísticas también muestran que Costa Rica es uno de los países más felices del mundo. Porque es verdaderamente fácil conectar con gente tan abierta, caritativa, divertida, despreocupada y única.

El frutero, el encargado de la gasolinera, el del chiringuito de la playa, los de la escuela de surf… todos conectaban con tu persona si estabas dispuesto a abrirte y aprender de conversaciones que en cualquier otra parte del mundo serían socialmente vistas como inapropiadas o inoportunas.

‘¿Por qué estoy hablando de esto con un extraño? ¿Por qué te interesa tanto de dónde venga? ¿Por qué me haces tantas preguntas personales?’ Estas serían las preguntas que se haría frecuentemente una persona hermética entre lugareños del país, pero la verdad es que resulta un ejercicio de antipatía muy apropiado el intentar resistirse a esta gente.

Son tan cercanos que a los pocos días ya te hacen sentir parte de su familia. Parte de este profundo bienestar reside en su amabilidad y la otra parte en la tuya. Siendo tan agradable como ellos e intentando mimetizarte en el día a día, mejoras en calidad humana, afectividad, comprensión y por lo tanto y por lo menos en mi caso: en felicidad. Es cierto, si te rodeas de gente feliz, se contagia. No es que diga que haya que ir a Costa Rica para ser feliz pero desde luego viene fenomenal para darse cuenta de que lo eres, o en el caso contrario, de cómo quieres serlo. Allí es lo humano lo que importa.

Tanto escribir sobre la gente, que se me olvida escribir sobre le surfing. Y el surfing de este país se merece mucho más que unas pocas líneas camufladas en un intento de pseudo-reflexión social.

El Surfing en Costa Rica

Resulta que en este país de bondad y paz también caen bombas de vez en cuando. De esas bombas que te desorientan, te intimidan y te hacen sacar agua por la nariz dos semanas sin parar.

No tuve la suerte de experimentarlas en su versión caribeña, pero desde luego que si en su vertiente pacífica. Costa Rica, como cabe esperar, también cuenta con una diversidad de olas abrumadora ya que tan sólo explorando la costa pacífica puedes encontrar absolutamente todo tipo de olas. Reefs, playas, tubos, maniobras… lo de siempre en el paraíso vaya.

Eso sí, si vas en los meses de verano tendrás más probabilidad de cuadrar un buen swell y disfrutar de la mayor variedad de olas posible.

Playa Hermosa

Si los partes marcan por debajo de los doce segundos y te gustan los tubos, la visita a Playa Hermosa está más que recomendada. Allí, podrás encontrarte solo en un pico de izquierdas y derechas tubulares a pocos metros de la arena.

Se podría comparar perfectamente con alguno de los bancos de Hossegor, pero con menos gente, en bañador y con un punto energético pacífico.

Playa Hermosa es considerada como una de las mejores playas de todo el país y rompe con cualquier swell de cualquier dirección, es un imán. Si marca un metro pasado y los point breaks aún no funcionan, vete a Playa Hermosa a primera hora, tubos en arena de oferta.

Si quieres conocer nuevas playas, nueva gente y sobre todo una nueva manera de vivir, Costa Rica es un buen punto de partida. Bien sea alquilando o comprando una tienda de surf, pidiendo una buena ración de gallopinto en un establecimiento local o buscando alojamiento perdido por un pueblo, este lugar y su gente te enseñará que en realidad lo más importante en la vida es lo humano: el saber relacionarse con el prójimo y con el entorno de tal manera que traigas positividad a tu vida.

mikel.eslava@opendeusto.es
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