27 Jul FÉLIX MARTIN: ENTRE OLAS Y EMOCIONES

Tapia de Casariego, un pueblo hoy en día conocido por la cultura del surf. De esencia marinera, Tapia es una de las primeras playas que vio el surf, en toda Asturias.

Tras años siguiendo de cerca la historia del surf en este lugar, Félix Martin decidió recopilar toda una serie de manifestaciones culturales ligadas a este deporte, decidió escribir y plasmar en una publicación todo aquello que llevaba recopilando desde los años 80.

Es así que surgió su libro «Entre olas y emociones», una historia humana que comparte con nosotros y nos muestra la historia del surf en Tapia de Casariego. Una historia auténtica, llena de olas y de emociones.

¡Hablamos con él sobre su libro, la historia y mucho más!

Surfer Rule: ¿Qué tiene la cultura del surf que te ha cautivado y llevado a escribir este libro?

Félix Martin: Mucho más allá de los campeonatos, concursos, pódiums, medallas… Me ha llevado el hecho de que paralelamente a toda esta actividad del surf, todo lo que recojo en el libro Entre Olas y Emociones, son una serie de manifestaciones culturales, tales como la pintura, la música, la literatura, el cómic, hasta la escultura…que están ligadas al surf y que la gente no conoce.

Ya son 60 años desde que el surf pisó Tapia y por ello, merecen ser recogidos en una publicación. Yo llevaba recogiendo información desde mitad de los 80, que fue cuando empezó la competición aquí. Con todo lo que yo tenía, decidí escribir y mostrar la historia al mundo.

S.R: ¿Cómo ha sido este largo proceso de investigación? ¿Qué fuentes has usado?

F.M: Ha sido un proceso largo. Mucha hemeroteca, muchos archivos particulares y mucho boca a boca. Desde competidores, free surfers… Y también, revistas que llevan publicando todos los campeonatos que hay, desde el año 89.

S.R: Casi todos asociamos el nacimiento del surf en Tapia con los hermanos australianos, los Gulley. Tú hablas de unas mujeres que aparecieron con unas tablas a principios de los 80, ¿cuál es la verdadera historia de todo esto?

F.M: Me tomo la libertad de decir que hubo pre-surfistas (habría que llamarlos así). Entre los tapiegos siempre hubo un gran culto a las olas. No comenzó en 1968 con la llegada de los australianos, empezó antes. Después de la Guerra Civil española, hubo pandillas de amigos que construyeron esos «instrumentos presurfistas» para correr las olas. A partir de los 60 fueron ellas, Adela Bas y Cova Obegero, las que se deciden a practicar el surf con aquellas tablas que tenían una especie de proa. Ellas fueron las primeras surfistas, las primeras en correr las olas con estas tablas.

A partir de los 60, con el turismo, el seat 600… empezaron a circular por Tapia los primeros extranjeros surfistas. Pero el surf ya existía en el pueblo.

S.R: En tiempos en los que se habla de turismo-fobia, ¿qué deberíamos aprender de la relación que se forjó entre los Hermanos Gulley y el pueblo de Tapia?

F.M: En 1968, un pueblo pequeño, de 2.500 habitantes en el casco urbano, y otros 2.000 en sus áreas más rurales, recibir a dos extranjeros melenudos, bien parecidos, que venían desde 17.000 km de distancia, creó enamoramiento y una empatía hacia ellos, que afortunadamente continúa en la actualidad.

Ellos marcaron un magisterio propio. De los australianos, sí se aprendió a surfear aquí en Tapia, ellos prestaron sus tablas a la gente local y mostraron cómo se hacía.

S.R: Las mujeres desempeñaron un papel muy importante en el desarrollo del surf en la localidad. ¿Cuál ha sido su rol?

F.M: Su rol ha sido fundamental. Ellas eran las capitanas de dos pandillas juveniles, la del club de surf Picante y de Goanna. Son ellas las que han llevado a cabo todas las competiciones y concursos en Tapia de Casariego, de todos los niveles y de todas las banderas. Por eso, propuse un homenaje a estas dos tapiegas, Adela y Cova.

Ellas son las culpables de que el surf en Tapia haya prendido de la forma que lo ha hecho.

S.R: A día de hoy, los nombres de Picante y Goanna son importantísimos en Tapia. ¿No es así?

F.M: Efectivamente, son importantísimos. Ambos han abierto negocios de surf en Tapia que le dan continuidad a esta historia y al surf en el pueblo. A nivel nacional, ellos han apostado por el surf como una forma de dedicación absoluta, y están acertando.

S.R: ¿Cómo ha cambiado Tapia desde que el surf apareció por primera vez y cómo ha sido la influencia en la cultura popular local?

F.M: A principios de los 80, Tapia era un pueblo que tenía una vida muy apacible y sosegada, en la que no había una actividad fuera de lo común, tan solo procesiones, que todavía continúan.

Aquella invasión de chicos rubios, melenudos y descalzos, que se sentaban en las aceras y tomaban cerveza fuera de los bares, rompió el esquema tradicional.

Los clubes organizadores de los primeros campeonatos tuvieron que aguantar críticas que supieron sortear. Pero poco a poco, la escena del surf se fue haciendo tan normal como en aquel día lo eran las procesiones. La imagen de un surfista descalzo yendo al mar, ya es algo típico.

S.R: En tu opinión, ¿qué tiene el surf para trascender a la práctica deportiva, y qué factores han determinado que se haya creado en torno a el otras manifestaciones culturales como tú has comentado (música, literatura…)?

F.M: A mi juicio lo tiene todo. Es un deporte muy completo, en contacto absoluto con la naturaleza. Es un deporte cambiante, nada es igual. Es atractivo. Un contacto continuo con el agua, la espuma, el aire…

Muchos surfistas me dijeron «desde que me subí a una tabla, no me quiero bajar más». Y la verdad es que cumplen su promesa. Hay una hermandad entre todos y es un gran deporte. ¡Lástima que yo haya sido tan torpe y no me haya podido subir a una tabla! Pero disfruto viéndolos.

S.R: Tus trabajos de investigación trascienden del surf y se extienden a otras artes como la música. ¿Qué tiene y esconde Tapia que atrae a tantos bañistas, surfistas, pero también artistas de toda índole?

F.M: Una atracción y una belleza natural incomparable y absoluta. Un pueblo metido en el mar y una costa hermosa y abrupta. Un pueblo acogedor que lo hace más atractivo.

S.R: Como musicólogo, ¿qué analogías has encontrado entre ambas disciplinas?

F.M: La música y el deporte siempre se han llevado bien. El primer surfista asturiano, Félix Cueto, aficionado a la música, recibió un disco de los Beach Boys. En la portada uno de ellos llevaba una tabla, y fue así cómo Félix construyó una tabla.

El deporte y la música están muy vinculados, son de las disciplinas más antiguas que conoce la sociedad.

S.R: ¿Qué esperas transmitir con tu libro?

F.M: Que se conozcan los orígenes del surf en Asturias y el hecho de que existe otro rosario de manifestaciones culturales paralelas al surf: música, poesía, literatura, cómic… que complementan la actividad del surf.

S.R: ¿Por qué el título «Entre olas y emociones»?

F.M: El título suele ser lo último que se le pone a un libro. Pero yo desde el principio me di cuenta de que iba a contar una historia tan llena de olas, como de emociones. Historias humanas.

S.R: ¿Dónde y cuándo lo podrán adquirir?

F.M: Está en las tiendas de Goanna y Picante, y también en las librerías de Tapia de Casariego.

info@surferrule.com

Más que surf, olas gigantes y tendencias Surfer Rule, revista de referencia del surf y el snowboard en nuestro país desde 1990, promueve los valores, la cultura y las inquietudes de todos los que amamos los boardsports.

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