19 Feb ¿CUÁNTAS BOLSAS DE PLÁSTICO DEBERÍAMOS CONSUMIR?

Los europeos usamos por persona alrededor de 175 bolsas de plástico de un solo uso al año. Desde los 70, pertenecen a nuestra vida cotidiana. Su crecimiento es una importante fuente de contaminación del medio ambiente marino y potencialmente de la salud humana. Las usamos unos minutos y tardan cuatro siglos en degradarse. De hecho, sólo un 10% se termina reciclando.

Son artículos relativamente innecesarios que podrían reemplazarse fácilmente por alternativas de larga duración. ¿Quieres saber cuántas bolsas deberíamos consumir? ¿Son realmente sostenibles las bolsas de otros materiales? ¿De quién o quiénes es la responsabilidad del consumo brutal de bolsas de un solo uso?

¿Qué medidas se han tomado en la UE?


En abril de 2015, se adoptó una directiva europea para reducir el consumo de bolsas de plástico de un solo uso drásticamente.

Se quiere pasar a 90 bolsas por persona al año para 2020, y a 40 bolsas para 2025.

 

La Directiva sobre bolsas de plástico exige la responsabilidad de los Estados miembros. Han de tomar medidas legales para conseguir los objetivos.

La situación, más de 1 año después de la fecha límite impuesta y trás una prorroga de 18 meses , es que la mayoría de los resultados no alcanzan las expectativas en muchos de los países.

Además, las opciones que se nos dan, en ocasiones no son las ideales. Hay cierta desinformación sobre los diferentes tipos de bolsas y el impacto que supone el uso de cada una de ellas.

Bolsas de plástico muy ligeras: las habituales al comprar fruta o verdura. Son bolsas de plástico de menos de 5 micras, poco resistentes y de vida efímera. Pueden tardar 400 años en descomponerse. Hay que incluirlas en las medidas junto a las bolsas habituales.
Bolsas de bioplásticos: son las bolsas hechas de plásticos derivados (parcial o totalmente) de biomasa, y las bolsas que son biodegradables. Lleva a engaño, porque acaban siendo de un solo uso y necesitan de una forma de reciclaje muy específica.
Bolsas oxodegradables: son de plástico convencional con aditivos que aceleran su oxidación y su descomposición en pequeñas partículas. Esto hace que aún sea más difícil su desaparición del entorno marino.
Bolsas fabricadas con plástico reciclado, por cuestiones de producción los plásticos no son nunca 100% reciclables. Y suele haber sólo una parte de plástico reciclado, y otra de plástico nuevo.

 

Medidas de éxito en Francia e Italia


Encontramos varios casos de éxito en legislación sobre bolsas de plástico. Algunos países sí se han puesto a trabajar para encarar el problema.

Como se puede apreciar en el mapa, algunos países han optado por aplicar directamente la medida ideal: la prohibición.

Otros han preferido la aplicación de tasas, y en último término encontramos algunas medidas que suponen acuerdos voluntarios.

Aunque se ha demostrado una notable reducción en la cantidad de bolsas de plástico donde se han aprobado tasas para el consumo, la famosa ONG Surfrider aboga por la prohibición.

 

 

«Con los impuestos estamos enviando un mensaje no claro para la ciudadanía. Esto no desincentiva, simplemente incrementa los gravamenes sobre los consumidores librando de la responsabilidad contaminante a los productores. Estos siguen introduciendo en el mercado unos productos tóxicos para el medio ambiente», nos dice Vanessa Salvo, responsable en España de Surfrider.

Francia e Italia han apostado por las medidas más efectivas. Ambos países son la esperanza para una Europa más limpia.

Ambos han optado por prohibir las bolsas de plástico livianas de sus supermercados. Incluso han extendido la prohibición a las bolsas de plástico de menos de 15 micras para frutas y verduras. Esta es una decisión que ni siquiera está aún cubierta por la Directiva europea.

Después de una prohibición de seis años, el consumo de bolsas de plástico en Italia disminuyó en un 55%, cuando antes los italianos figuraban entre los mayores consumidores de bolsas de plástico de Europa.

¿Qué se está haciendo en España?


Se estima que cada español consume, al año, una media de 238 bolsas de plástico.

Para llegar a las 90 bolsas al año, deberíamos tomar medidas con urgencia en nuestro país.

El proyecto de ley a nivel nacional, como nos enseña el informe de Surfrider, no ha sido todavía aprobado.

 

 

Las competencias están a nivel regional y sólo Catalunya ha aprobado ya un impuesto en el consumo de las bolsas de plástico para incentivar la reducción. Este impuesto incluye las biodegradables y las oxodegradables, desde abril de 2017.

Baleares está en ello, y Navarra y Valencia plantean también legislaciones bastante completas e innovadoras. Aunque las propuestas de ley siguen a la espera de la aprobación.

Los implicados: Políticos, Productores y Ciudadanos

«La solución es el cambio del sistema productivo, un cambio que debe llegar desde abajo hacia arriba. No tenemos que olvidar que detrás de los productores de plástico están las grandes empresas del petróleo. De él se obtienen los polímeros y existen muchos intereses y puertas giratorias».

De la cantidad de petróleo que se extrae en todo el mundo, el 5% se utiliza para la industria del plástico. Hacer una bolsa de plástico son sólo unos segundos. Luego se usa una o dos veces y se tira. Su desintegración está entre los 150 y los 500 años. Es más costoso reciclar una bolsa plástica que producir una nueva.

 

Como consumidores muchas veces resulta duro aplicar el cambio en nuestro día a día. Resulta difícil encontrar productos sin packaging incluso entre los ecológicos. Como comenta Vanessa: «La educación es estratégica porque todos los consumidores tenemos que exigir un cambio. Pero éste debe ir acompañado por una legislación fuerte y un control hacia los productores».

Los consumidores vamos bastante adelantados respecto a legisladores y productores. Pero no basta, «debemos reclamar otras opciones y, en ese sentido, tenemos que  que exigir a políticos y productores un cambio y otros productos en el mercado».

Eso no nos exime de nuestra responsabilidad como consumidores. El mejor envase sigue siendo el que no se fabrica. «Hay que ser valientes y salir de nuestra zona de confort. El modelo de consumo y de producción es aberrante. Hemos creado un sistema enfermo donde el agua embotellada nos parece más saludable que aquella que sale del grifo, donde el agua de Catalunya se exporta a Francia y la francesa se trae a España, con todos los impactos que eso conlleva».

 

¿Qué puedes hacer tú?


El envase más sostenible es aquel que no existe. Lo ideal es comprar productos libres de envases o usar vidrio, madera, algodón..

  • Exige medidas a las autoridades. Recogida de firmas, movilización social…
  • Motiva a los productores.Ellos generalmente sólo miran el dinero. Si optas por  productos que no sean plásticos, aumentarán la oferta y bajarán precios.
  • Busca materiales naturales alternativos. Bolsas de papel, cajas de madera o cartón… Cualquier opción natural es mejor que el plástico.
  • Entre comprar plástico reciclado o reutilizarlo, no lo dudes. Reutilizar es la mejor opción.
  • Fíjate siempre en los embalajes. Intenta comprar al peso, lleva tu propia bolsa de papel, o comparte la bolsa para frutas, verduras u hortalizas, por ejemplo.
  • Analiza las ‘nuevas modas’.Acciones como pasar de las vajillas de un sólo uso, o seguir haciéndote café en cafetera italiana y no con paquetes monodosis hacen más de lo que crees.
  • ¡Comparte el mensaje! La educación y concienciación ciudadana es fundamental.

 

«Nos cuesta visualizar algo que nos queda lejano y cuando lo tenemos enfrente no somos capaces de visualizarlo». – Vanessa Salvo, responsable de Surfrider España.

Actualmente, por la elevada concentración de nanopartículas de plástico, el mar Mediterráneo se considera como otra isla de plástico que se añade a aquellas que ya existen en el Pacífico.

«Muchas veces no somos conscientes que estamos soltando en el mar plástico, simplemente haciendo una lavadora. Casi todos los materiales son sintéticos por lo que sueltan fibras de plástico que llegan al mar y entran en la cadena alimentaria» .

 

En Happicidad queremos que seas consciente y los veas…

Happicidad, el proyecto social y la razón de ser de este medio, tiene entre sus misiones dar voz y escalabilidad a iniciativas y causas medioambientales que favorezcan el cuidado y la preservación de los espacios en los que practicamos deporte.
Este mes, hablamos de bolsas de plástico de un sólo uso (su impacto, cifras, actores implicados y afectados, tips para el cambio…), pero semana a semana seguiremos haciendo visible aquellos plásticos que no vemos en nuestro día a día y que acaban en nuestros océanos y nuestros estómagos.

 

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Las imágenes de este artículo pertenecen a la Producción Blue Cross by Happicidad – Fotógrafo: Mario Entero. 

Las imágenes de este artículo pertenecen a la Producción Blue Cross by Happicidad – Fotógrafo: Mario Entero. El mapa ha sido facilitado por Surfrider Foundation.

 

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