Charly Quivront

Charly Quivront y el viaje maldito que terminó en un día épico de surf en África

Charly Quivront se queda sin tablas en África y convierte un viaje maldito en una sesión memorable

Lo que debía ser un viaje de surf en busca de una potente ola en un rincón remoto de África comenzó acumulando problemas antes incluso de llegar al agua. Charly Quivront y el equipo de Volcom perdieron un vuelo, dejaron a un compañero en tierra y, al llegar al destino, descubrieron que las tablas tampoco habían llegado. La historia queda ahora recogida en The Damned Rock.

Los viajes de surf rara vez salen exactamente como están previstos. Vuelos, equipaje, material, condiciones meteorológicas y logística pueden convertir una misión aparentemente sencilla en una sucesión de imprevistos. En el caso de Charly Quivront y el equipo de Volcom, la lista de problemas empezó a crecer desde el primer momento.

El objetivo era sencillo: desplazarse hasta un lugar remoto de África para aprovechar una potente ola y esperar las condiciones adecuadas para una de esas sesiones que justifican meses de preparación. Sin embargo, el viaje comenzó con un billete de avión perdido. Poco después, uno de los integrantes del grupo tuvo que quedarse fuera al no poder recuperar el importe de su vuelo.

La situación se complicó todavía más al llegar al destino. Las tablas de surf no habían aparecido con el resto del equipaje.

Con la llegada de las olas cada vez más cerca, el equipo se encontró sin el material que había preparado específicamente para el viaje. El margen de maniobra era reducido y la posibilidad de perder la sesión que había motivado todo el desplazamiento empezaba a ser real.

Fue entonces cuando apareció una solución inesperada: una tabla diferente a la que Quivront tenía previsto utilizar.

No era el equipo elegido para aquella sesión ni la opción que el surfista francés había imaginado para enfrentarse a las condiciones. Pero no había demasiadas alternativas. Y, contra todo pronóstico, la combinación funcionó.

El resultado fue una jornada de surf que terminó cambiando el rumbo del viaje. Quivront pudo entrar al agua y aprovechar una sesión de olas potentes en un escenario tan remoto como espectacular.

Ahí es donde The Damned Rock encuentra su interés. Más que presentar únicamente una nueva sesión de surf, el filme de Volcom recoge todo aquello que sucede alrededor de ella: los problemas de logística, la incertidumbre y la necesidad de improvisar cuando el plan original deja de existir.

El episodio de las tablas termina siendo, de hecho, una de las claves de la historia. Lo que inicialmente parecía el golpe definitivo para el viaje acaba dando paso a una sesión en la que una tabla encontrada a última hora demuestra ser suficiente para aprovechar el día.

Charly Quivront

La película también pone el foco en una realidad habitual de los viajes de surf: muchas de las mejores sesiones no llegan acompañadas de las condiciones perfectas fuera del agua. A veces hay que perder vuelos, esperar equipaje, cambiar de planes y, finalmente, entrar al agua con lo que se tiene.

En The Damned Rock, Charly Quivront acaba encontrando la manera de surfear el día que habían ido a buscar. Un viaje que empezó acumulando contratiempos termina convertido en una historia de adaptación, improvisación y surf.

Filmado por Jose Roque y editado por Gabriel Boin, The Damned Rock muestra el viaje completo y la sesión que consiguió salvarlo.

Surfer Rule
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