21 Mar LA HISTORIA DETRÁS DE «EL RAYO SURF HOUSE», EN EL CORAZÓN DE NICARAGUA

Puede que su capacidad de no rendirse venga de que pertenece a una de las primeras generaciones del surf en Galicia, una época en la que buscaban lo que fuese necesario para conseguir encontrar buenas olas.

«No había nada, ni partes de olas en Internet, ni predicciones, había que ver rascar la costa y moverse».

Una historia de vida particular, llena de viajes buscando olas, pero ante todo, buscándose a si mismo. Una pasión por el surf que le hizo repetir cursos pero que le ha llevado también a escuchar esa voz sabia de su interior y perseguir la vida que siempre había soñado. Una pasión que le ha llevado a asentarse en Nicaragua y construir su propio «rancho».

Su mensaje: «Lucha y no te rindas jamás». ¿Su proyecto e historia?

Conoce a Manuel García, «Rayito», el creador de «El Rayo Surf House».

Surfer Rule: ¿Por qué Nicaragua?

La razón por la que elegí este apasionante país en el corazón de Centroamérica tiene que ver con varios puntos de vista distantes entre sí, que al final sumaron entre ellos para decantarme por este lugar y no por algún otro «paraíso», quizás más exuberante, remoto o perdido pero seguramente más complejo.

Yo quería lograr tener el estilo de vida que uno, sin darse cuenta, busca por naturaleza propia, o que quizás va surgiendo al simplemente dejarse llevar.

En definitiva, creo que todavía no he contestado a la pregunta… ¡debe de ser este offshore que sopla un tanto intenso a estas horas del medio día y no le deja a uno pensar con claridad!

Desde que me subí a una tabla, el surf ha sido mi única y auténtica pasión, una pasión que ha hecho quien soy hoy. Por aquel entonces la escena surfera era bien escasa, sobre todo en Galicia. Nos movíamos como podíamos en la incansable búsqueda y dedicación por encontrar mejores olas.

Los duros inviernos, mis múltiples infecciones de oído y una voz sabia que escuché en mi interior me hizo lanzarme a Nicaragua para hacer realidad mi sueño. «Llevar una vida sencilla y seguir surfeando el resto de mi vida en agua caliente»

Cuando vine a Nicaragua, alquilé un coche y me recorrí toda la costa del Pacífico. Conforme lo hacía, sentía que estaba llegando a mi lugar, todo era como una sensación de estar en un lugar conocido, eran como toques de Indo, California y a la vez, cultura española. Fue así que un día, compré un terreno y construí mi nueva vida: El Rayo Surf House.

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«EL PACÍFICO» #tropicalifestyle #chill #nicaragua #linda #paz

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S.R: ¿Qué es lo que te ha cautivado para “afincarte” en este lugar?

M.G: Lo que me cautivó fue la sensación de libertad, la suplencia de los semáforos y tráfico diario por caballos, vacas y cerdos que ocupan las pistas, y son lo único que te impide avanzar por unos segundos. El clima tropical seco que hace que no existan las contracturas, la duración de los días, la sensación de no tener prisa, y de que siempre llegas a tiempo a la playa, y si no llegas a una marea en un lugar, llegas a otra en otro…

La ausencia de tener que hacer kilómetros para surfear buenas olas, la vida sencilla y la comida sana, una naturaleza distinta, y mucha tranquilidad. 

S.R: De Galicia a Nicaragua, ¿en dónde has notado un mayor contraste?

M.G: El mayor contraste es quizás a nivel sociopolítico y económico, no se pueden comparar dos mundos aparte. Un país del «primer mundo» con otro sumiso en la pobreza. «La educación hace al hombre y de ahí todo nace», la mayor parte de todos los contrastes nacen de esa diferencia, nuestro sistema educativo es muy potente, y la educación secundaria muy superior. Nicaragua ha sido un pueblo golpeado durante varias décadas, por distintas guerras y malos gobiernos y eso a influido en todos los niveles. 

A nivel personal, el contraste en mi día a día es carecer de la compañía de familia y amigos. Y como gallego que soy, ¡echo de menos nuestro marisco y pescado!

S.R: ¿Cómo comenzó la idea de “El Rayo Surf House”?

M.G: La primera vez que me visualicé trabajando en algo así fue la primera vez que fui a Indo, vi todos esos warungs y como era el día a día en ellos. Fue allí cuando me planteé construir El Rayo Surf House.

S.R: ¿En qué consiste y que servicios ofrece? 

M.G: Consiste en la construcción de un rancho, con unas zonas para el descanso, un salón multiusos, un porche, distintas habitaciones, áreas verdes, piscina, barbacoa, bodegas, cocina y en un futuro próximo dos nuevas casas.

Todo ello ubicado al final de un pequeño valle al borde de la «playa Popoyo» comprendido entre las playas de Jiquelite (Santana) y punta Sardina (Outter reef, la Lejana, y el famoso reef de Popoyo).

Toda las construcciones están elaboradas con mano de obra local de la zona, materiales naturales, maderas autóctonas, y eco-friendly, tratando de minimizar el impacto ambiental.

Nuestro lema es: surfear bien, comer bien, y dormir bien.

Los servicios se adaptan a las personas. Cada uno tiene una situación particular y en El Rayo Surf House nos queremos adaptar. Hay paquetes para aventureros que viajan solos y buscan economizar, paquetes para jóvenes que vienen con entrenadores a buscar las mejores olas, para aquellos que buscan mejorar su surf, parejas…

S.R: ¿Cómo es emprender la aventura de un “surf house” en Nicaragua ¿Cuáles han sido los obstáculos?

M.G: Es toda una aventura.

Llegar a un lugar y visualizar todo esto… implica una aventura larga, llena de aprendizaje, de días duros, de sombreros que se tuestan al sol, de piel quemada, de sudor y esfuerzo.

Los obstáculos podrían ser innumerables. Uno tiene que abandonar ideas que trae de casa, porque aquí todo es diferente. No es posible contar con «reparto de materiales», no hay hormigoneras… Todo son procesos manuales, con la ausencia de maquinaria pesada. No hay herramientas neumáticas, mucho menos hidráulicas, hay que comprarlo todo porque si contratas a «una empresa constructora» los precios se disparan. Ha sido una odisea, pero ha valido la pena.

S.R: El Rayo Surf House, en playa Santana & Popoyo, ¿qué nos dices sobre las olas? ¿qué otras olas existen por los alrededores?

M.G: Con las olas estoy feliz, elegí este lugar por varios motivos entre ellos, la cercanía, oigo las olas desde la cama. Es lo contrario a Galicia, todo está bastante cerca.

En la temporada de mayor actividad de oleaje en el Pacífico de Centroamérica, que va desde Abril-Mayo hasta Octubre, puede haber más de 10 spots de una calidad sorprendente en una franja de línea de costa de unos 10 km.

Hay olas para todos los niveles. Recuerdo un día, hablando con el mítico Shane Dorian y su hijo Jackson, me decían… «Creo que nicaragua es de los 7 destinos más constantes y con mejores olas del planeta».

S.R: En cuanto al estilo de vida en Nicaragua, ¿cómo lo describirías? ¿qué es lo más destacable? ¿costo de vida?

M.G: Nicaragua es un lugar muy especial, yo lo describo como una especie de «lejano Oeste» donde todo es posible, donde «todo vale».

La gente es pobre pero luchadora, nunca se rinden ante las adversidades, y siempre salen de todo bromeando. Encuentras una sonrisa en muchas de las situaciones más difíciles.

Eso sí, la vida es cada vez más costosa en todas partes. Cuando llegué aquí los precios estaban más baratos que ahora, pero todavía puedes comer bien buscando por unos 5 dólares, uno 3 o 4 euros. Las cosas que son consideradas lujos son más caras, pero los productos naturales de aquí son de lo más económico que existe hoy día a lo largo del mundo, así como la mano de obra en general. 

S.R: En cuanto a la gente local, ¿cómo son?

M.G: El espectro aquí es enorme, pero en general, el «nica» es una persona muy cariñosa, y de buen corazón. Si es cierto que su afán por «querer ayudar» a veces te lleva a perderte más, pero uno siempre trata de aprender de eso.

Son un pueblo bueno que ha sufrido muchísimo y eso influye mucho en sus distintas personalidades. Por otro lado la educación que han tenido y tienen hoy día, juega un papel fundamental en la rutina de todos ellos, pero es increíble la capacidad esperanzadora de la que están hechos para seguir creyendo que tienen que ser firmes y «aguantar» las dificultades, con la miran hacia un «futuro mejor, siempre». 

S.R: Si no hay olas, ¿qué otras cosas se pueden hacer?

M.G: Hay de todo… en el norte hay un «bosque lluvioso», zonas de un café majestuoso en su sabor y aroma. Existe una Reserva de la Biosfera, Bosawás, que comprende el noreste de Nicaragua y el sureste de Honduras. Hay Caribe con sus comunidades Miskitas (mezcla de etnias africanas de color con antiguas colonias Inglesas). Volcanes en erupción, mercados, rutas de senderismo por la jungla…

Es un país relativamente pequeño, pero que se hace grande si lo que quieres es poder verlo todo, porque tiene muchas zonas diferentes con climas distintos, y lugares de difícil acceso.

Foto de portada: Kevin Mitchell // Sea Turkey Photos
info@surferrule.com

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