28 Oct EFECTOS DEL SOL EN LA PIEL

El sol todavía nos deja aprovechar algunos rayos que muchas veces disfrutamos con horas y horas de mar. Nuestra piel utiliza la luz solar para ayudar a fabricar vitamina D, la cual es importante para la formación normal de los huesos. Pero a veces, los rayos ultravioleta pueden ser muy perjudiciales.

Y es que es en el agua en donde más cuidado debemos tener con el sol, protegiendo la piel de los efectos que puede causar.

El peligro del sol

Permanecer largas horas bajo el sol pasa factura a las células de la epidermis. No importa el tipo de piel que tengas, el exceso de radiación violeta contribuye a la aparición de arrugas, manchas y -en el peor de los casos- algunos tipos de cáncer.

Foto: Pixabay

Los desperfectos tienen lugar a nivel celular. La piel contiene moléculas diseñadas para absorber la energía de los fotones (o partículas de luz) de los rayos UVA y UVB, como la melanina, el colágeno, el triptófano o la bilirrubina. Pero no se quedan con ella, sino que la liberan a través de reacciones químicas, con consecuencias para el organismo.

Algunos de estos procesos son adaptativos y están asociados al funcionamiento normal de las células. Es el caso del oscurecimiento de la piel, debido a una sobreproducción del pigmento melatonina inducida por la radiación UVA.

Sin embargo, cuando estamos demasiado expuestos al sol, la concentración de estos subproductos del metabolismo del oxígeno puede aumentar, provocando estrés oxidativo, una situación perjudicial para las células: dañan todos sus componentes, desde las proteínas al mismo ADN. Así, pueden dar lugar a mutaciones genéticas e interrumpir la expresión de los genes y reaccionar con el colágeno, causando la pérdida de elasticidad de la piel.

Foto: Pixabay

Rayos UVA vs UVB

Debido a su mayor longitud de onda, los rayos UVA penetran más profundamente en la piel que los UVB. Los UVA son los responsables de que la piel adquiera un tono bronceado, al inducir a las células a producir melanina, un pigmento natural que colorea la piel. Los UVB son responsables del enrojecimiento.

Cuando los rayos UV invaden las células de la piel, alteran procesos delicados que afectan su crecimiento y apariencia.Con el tiempo, la exposición a estos rayos puede reducir la elasticidad de la piel, que puede incluso llegar a engrosarse y ponerse correosa, o puede arrugarse o afinarse como papel de seda.

Estos daños celulares se van acumulando a lo largo de la vida, independientemente de la cantidad de melatonina que tenga nuestra piel de manera natural.

Protege tu piel

La exposición al sol sin protección provoca daños que se acumulan día a día en la piel. Esta tiene efecto memoria, es decir, que el exceso de luz solar queda registrado sobre la piel y, cuando se ha producido una quemadura en el cuerpo, con el paso del tiempo puede provocar el envejecimiento prematuro de la piel o, dependiendo de la gravedad, causar distintas lesiones como manchas, alergias, cáncer…

Consejos para proteger tu piel:

– Utilizar protectores solares media hora antes de exponerte al sol.

– Reponer la crema de periódicamente.

– Evitar las horas de máxima intensidad lumínica (12.00 – 16.00).

– No olvides tus gafas de sol.

– Cuida la piel tras exponerla al sol: hidrátate.

Foto: Pixabay
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