18 Dic «ABRIR EL GRIFO Y OBTENER AGUA LIMPIA», ¿TE SUENA?

El agua es esencial para la vida. Abrir el grifo y obtener “agua limpia” para beber. La que queramos y cuando queramos. Nos suena, ¿verdad? Es fácil olvidar que su búsqueda ha sido uno de los mayores retos para la humanidad. Las civilizaciones que supieron aprovechar el agua, sobrevivieron, las que no, perecieron.

El agua es vida, sin ella, simplemente moriríamos. No hay sustituto del agua. Pero, resulta que en este “planeta azul”, existen unos 1.234 millones de billones de litros, que según la “United States geological survey 1993”, el 97% de todo este agua es salada, un 2% se encuentra en los polos y solo un 1% es el agua con el que contamos para sobrevivir, el agua que podemos ingerir.

Muy en contra de nuestro pensar, eso de abrir el grifo y obtener “agua limpia” es una realidad en cada vez, menos países. La cantidad de agua dulce existente en la tierra es limitada, y su calidad está sometida a una presión constante: escasez, contaminación, agentes infecciosos, productos químicos tóxicos, radiaciones, calentamiento global…

La conservación de la calidad del agua dulce es importante para el suministro de agua de bebida, la producción de alimentos y el uso recreativo. Pero, ¿somos realmente conscientes de lo que ocurre con el agua? ¿Por qué es considerada el agua el petróleo del siglo XXI?

Hay escasez de agua

El agua es tan cotizada como el petróleo. Alrededor de un 97% del líquido que existe sobre la faz de La Tierra es salado, cerca de un 1% es agua dulce y, por tanto, potencialmente aprovechable para el ser humano. El caso es que desde hace tiempo las autoridades mundiales y numerosas entidades han llamado la atención sobre la necesidad de cuidar de un recurso vital para el futuro del planeta.

El cambio climático, el aumento de la escasez de agua, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización ya suponen desafíos para los sistemas de abastecimiento de agua. 

“Según la OMS, de aquí a 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua”

El cambio climático está calentando el planeta, haciendo que las geografías más calientes del mundo sean aún más abrasadoras, padeciendo graves sequías. Al mismo tiempo, las nubes se alejan del ecuador hacia los polos, debido a un fenómeno impulsado por el cambio climático llamado expansión de Hadley Cell (al igual que la retirada de los glaciares y el hielo marino polar, ahora las nubes y la lluvia se están retirando de las latitudes medias hacia los polos). Esto priva a las regiones ecuatoriales como el África subsahariana, el Medio Oriente y América Central de agua de lluvia que da vida.

Foto: Pixabay

Pero no solo el cambio climático está provocando la escasez del agua, también la creciente población. Es una ecuación simple: a medida que las poblaciones aumentan y los ingresos crecen, también lo hace la demanda de agua. Se proyecta que la población mundial, agregará 2.300 millones más de personas para 2050 . ¿Cómo puede el planeta satisfacer su sed? Los ingresos crecientes también exacerban el problema del agua, debido a los productos intensivos en agua, como la carne y la energía de los combustibles fósiles,que demandan las poblaciones más ricas.

Alrededor del 30% del agua dulce planeta se encuentra bajo tierra en acuíferos. Y se extrae diariamente para la agricultura, el consumo y los procesos industriales, a menudo a tasas peligrosamente insostenibles. Según World Bank, en pocos lugares esto es más evidente que en la India, que engulle más agua subterránea que cualquier otro país. 

“Un 54% de los pozos de agua subterránea de la India están disminuyendo, lo que significa que el agua se usa más rápido de lo que se repone. A menos que los patrones cambien, en 20 años, el 60 por ciento de los acuíferos de la India estarán en estado crítico”.

A diferencia de un huracán, a simple vista no se puede ver cuándo están disminuyendo las reservas de agua subterránea en los acuíferos. Pero lo que está claro es que los suministros mundiales de agua son susceptibles de esta amenaza oculta y creciente.

El agua se desperdicia y escasea, pero no solo ese grifo que te puedes dejar abierto unos segundos… la infraestructura del agua es otro de los problemas. El agua necesita ser transportada, tratada y descargada. En todo el mundo, la infraestructura del agua (plantas de tratamiento, tuberías y sistemas de alcantarillado) está en mal estado. Además, es muy costosa para instalar y reparar, por ello muchas localidades ignoran los crecientes problemas de infraestructura, hasta que ocurren desastres.

Foto: Pixabay

Los ecosistemas saludables son » infraestructura natural » y vitales para el agua limpia y abundante. Filtran contaminantes, protegen contra inundaciones y tormentas y regulan el suministro de agua. Las plantas y los árboles son esenciales para reponer las aguas subterráneas; sin ellos, la lluvia se desliza por la tierra seca, en lugar de filtrarse en el suelo. 

“La pérdida de vegetación por la deforestación, el pastoreo excesivo y la urbanización está limitando nuestra infraestructura natural y los beneficios que proporciona”.

Comunidades como las tribus de la Amazonia dependen del agua para sobrevivir. La deforestación y la contaminación está poniendo en peligro también a estas tribus, que sufren el empeoramiento de estas aguas.

El acceso al agua

El acceso a agua, saneamiento e higiene es un derecho humano, tal y como se declara en la ONU y sin embargo, miles de millones de personas siguen enfrentándose a diario a enormes dificultades para acceder a los servicios más elementales. 

«Nuestros cuerpos, nuestras ciudades y nuestras industrias, nuestra agricultura y nuestros ecosistemas dependen de ella. El agua es un derecho humano; a nadie se le debe negar el acceso a ella». —António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

El agua es un derecho del que, injustamente, muchos carecen. Existe una enorme desigualdad en cuanto al acceso y saneamiento se refiere. Para muchas comunidades, el acceso al agua potable se ve amenazado diariamente por factores como la desviación del agua, la expropiación de tierras, la contaminación ilegal y / o los efectos nocivos de las industrias extractivas. Mientras tanto, en muchas partes del mundo, las mujeres y los niños se ven obligados a caminar largas distancias para la recolección de agua y la eliminación de desechos y, a menudo, están expuestos a hostigamiento, ataques, violencia y violación en el camino. Y en algunos países, la falta de saneamiento obliga a los padres a retirar a sus hijos, especialmente a las niñas, de las escuelas.

Foto: Pixabay
  • Unos 2,1 millones de personas viven sin agua potable en sus hogares.
  • Una de cada cuatro escuelas primarias en todo el mundo carece de abastecimiento de agua potable, y los alumnos consumen agua de fuentes no protegidas o pasan sed. (ONU)

La falta de acceso al agua repercute en la salud, la economía e incluso la paz de los países y se está convirtiendo en un problema a medida que los efectos del cambio climático son más patentes en nuestros ecosistemas.

Algunos datos de We are Water con respecto al acceso del agua son:

“ En el semi-desierto, el acceso al agua es vida para refugiados y desplazados.

– Más de 850 millones de personas no tienen acceso suficiente a agua potable. El uso medio de agua por persona/día es de 200 a 300 litros en la mayoría de los países europeos, frente a los menos de 10 litros en otros en vías de desarrollo.

– La distancia media que caminan las mujeres en África y en Asia para recoger agua es de 6 kilómetros. En muchas ocasiones van acompañadas por sus hijas, por lo que estas no pueden ir a la escuela y formarse.

– Los habitantes de suburbios de Yakarta, Manila y Nairobi pagan de 5 a 10 veces más por el agua que aquellos que viven en Londres o Nueva York.

– En Manila, el coste de la conexión a la red pública supone los ingresos de tres meses de trabajo para el 20 % de las familias más pobres, proporción que supera los seis meses en las zonas urbanas de Kenia”.

El agua libre de impurezas y accesible para todos es parte esencial del mundo en que queremos vivir. Por ello, uno de los objetivos del milenio es garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, y el saneamiento para todos.

La contaminación

Según la OMS, el agua contaminada y el saneamiento deficiente están relacionados con la transmisión de enfermedades como el cólera, diarreas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea, la poliomielitis… Los servicios de agua y saneamiento inexistentes, insuficientes o gestionados de forma inapropiada exponen a la población a graves riesgos para la salud. 

La gestión inadecuada de las aguas residuales urbanas, industriales y agrícolas conlleva que el agua que beben cientos de millones de personas se vea peligrosamente contaminada o polucionada químicamente.

Según datos de la OMS, aproximadamente unas 1.800 millones de personas en todo el mundo utilizan una fuente de agua potable que está contaminada por restos fecales. Unos 2.400 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes y letrinas. 

“Se calcula que unas 842 000 personas mueren cada año de diarrea como consecuencia de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos. Sin embargo, la diarrea es ampliamente prevenible y la muerte de unos 361 000 niños menores de cinco años se podría prevenir cada año si se abordaran estos factores de riesgo. En los lugares donde el agua no es fácilmente accesible, las personas pueden considerar que lavarse las manos no es una prioridad, lo que aumenta la probabilidad de propagación de la diarrea y otras enfermedades”. – OMS.

Foto: Pixabay

La diarrea es la enfermedad más conocida que guarda relación con el consumo de alimentos o agua contaminados. Sin embargo, hay también otros peligros. Casi 240 millones de personas se ven afectadas por esquistosomiasis, una enfermedad grave y crónica provocada por lombrices parasitarias contraídas por exposición a agua infestada.

En muchas partes del mundo, los insectos que viven o se crían en el agua son portadores y transmisores de enfermedades como el dengue.

Con todo, los océanos son víctimas de la contaminación hídrica, con productos de las distintas manufacturas industriales, así como de los desechos producidos por los humanos.

La contaminación del agua acentúa su gravedad cuando se produce en lugares de agua dulce, escasos en la geografía global. 

Tomar las medidas necesarias para canalizar sus reservas de forma sostenible, es uno de los grandes retos de la humanidad para el siglo XXI. Desde la época de la Revolución Industrial, el hombre no ha cesado en su empeño de contaminar ríos, mares y acuíferos, destruyendo las reservas del consumo y devastando los bosques, fieles guardianes del agua. 

 “El agua es el petróleo del s.XXI”. Tomemos conciencia.

info@surferrule.com

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