14 Oct Las últimas sirenas de Corea: las abuelas Haenyeo
Las últimas sirenas de Corea: las abuelas Haenyeo que desafían al océano a pulmón
En la isla surcoreana de Jeju, generaciones de mujeres han encontrado en el mar su sustento, su independencia y una forma de vida. El documental Las últimas sirenas de Corea: abuelas Haenyeo descubre la historia de estas buceadoras tradicionales, guardianas de una cultura ancestral reconocida por la UNESCO que hoy se enfrenta al envejecimiento de sus protagonistas y a los cambios en el ecosistema marino.
En las aguas que rodean la isla de Jeju, en Corea del Sur, hay mujeres que llevan toda una vida entrando al mar sin botellas de oxígeno. Se sumergen a pulmón para recoger erizos, abulones y otros productos marinos, confiando en su experiencia, su resistencia y un conocimiento del océano transmitido de generación en generación. Son las haenyeo, las legendarias buceadoras coreanas, y sus historias protagonizan el documental Las últimas sirenas de Corea: abuelas Haenyeo.
Lejos de ser únicamente un retrato de una actividad pesquera tradicional, la película nos acerca a una comunidad de mujeres cuya relación con el mar ha marcado la identidad de Jeju durante siglos. A través de sus vidas, sus rituales y sus recuerdos, descubrimos una cultura en la que el trabajo, la autonomía femenina, la solidaridad y el respeto por la naturaleza están profundamente entrelazados.
Mujeres que aprendieron a respirar bajo el mar
La palabra haenyeo hace referencia a las mujeres buceadoras de Jeju. Su oficio, conocido como muljil, consiste en sumergirse sin equipos de respiración para recolectar marisco y otros recursos del fondo marino.
Según la UNESCO, estas mujeres pueden alcanzar profundidades de alrededor de diez metros y realizar jornadas de varias horas durante la temporada de pesca. Su actividad exige una gran capacidad física, conocimiento de las corrientes y las mareas, y una comprensión minuciosa de los ciclos de la vida marina.
Pero su verdadera especialidad no se encuentra únicamente en la apnea. Las haenyeo han desarrollado una forma de trabajar basada en la observación del entorno, la experiencia acumulada y unas normas comunitarias que buscan evitar el agotamiento de los recursos.
Tradicionalmente, las buceadoras se organizan según su experiencia. Las más veteranas orientan a las más jóvenes y les transmiten técnicas, conocimientos sobre el mar y pautas de seguridad. El aprendizaje no se limita a saber cuándo sumergirse o dónde encontrar marisco: también implica comprender los límites del océano.




Una historia de independencia femenina
La cultura haenyeo posee una dimensión social que la distingue de otras tradiciones pesqueras. Durante generaciones, estas mujeres contribuyeron de manera decisiva a la economía de sus hogares y al sustento de sus familias, desarrollando una autonomía económica poco habitual en una sociedad históricamente marcada por estructuras patriarcales.
El trabajo en el mar favoreció también la creación de redes de apoyo entre mujeres. Las cooperativas pesqueras, la organización comunitaria y la transmisión de conocimientos consolidaron una identidad compartida que continúa siendo fundamental para muchas localidades de Jeju.
En este contexto, las haenyeo representan mucho más que una profesión: son un símbolo de resistencia, independencia y cooperación. Sus historias permiten observar cómo una actividad vinculada a la supervivencia se ha convertido, con el paso del tiempo, en un elemento esencial del patrimonio cultural de la isla.
El documental recupera ese legado a través de sus protagonistas, muchas de ellas mujeres mayores que siguen manteniendo una relación cotidiana con el océano. Sus experiencias hablan de esfuerzo y sacrificio, pero también de orgullo, pertenencia y libertad.
Rituales, creencias y una relación espiritual con el océano
Para las haenyeo, el mar es una fuente de alimento e ingresos, pero también un espacio cargado de significado espiritual. Antes de salir a bucear, las prácticas tradicionales incluyen plegarias y rituales destinados a pedir protección y una pesca abundante.
Entre las creencias vinculadas a esta cultura destaca la figura de Jamsugut, una divinidad asociada al mar a la que las buceadoras se encomendaban antes de sumergirse. Estos rituales reflejan una conciencia permanente de los peligros del oficio y una relación con la naturaleza que combina conocimiento práctico, tradición y espiritualidad.
El océano puede proporcionar sustento, pero también representa un riesgo constante. Las condiciones meteorológicas, la temperatura del agua, las corrientes y la propia exigencia de la apnea hacen que cada inmersión requiera atención y experiencia.
Esta dimensión espiritual ayuda a comprender por qué la cultura haenyeo no puede reducirse a una técnica de pesca. Sus canciones, sus ceremonias, sus formas de organización y sus conocimientos del entorno constituyen un patrimonio vivo que se expresa tanto dentro como fuera del agua.


Una tradición reconocida por la UNESCO que lucha por sobrevivir
En 2016, la UNESCO incorporó la cultura de las haenyeo de Jeju a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento puso en valor su contribución a la identidad de la isla, el papel de las mujeres en la comunidad y las prácticas de pesca respetuosas con el medio ambiente.
Sin embargo, el reconocimiento internacional no garantiza por sí solo la continuidad de la tradición.
El envejecimiento de las buceadoras y la dificultad para incorporar nuevas generaciones se encuentran entre los principales desafíos. Según un estudio de seguimiento publicado por la UNESCO, a finales de 2024 el número de haenyeo había descendido a aproximadamente 2.600, frente a las más de 4.500 registradas en 2013. Más del 60 % tenía 70 años o más.
A esta situación se suma el deterioro de los ecosistemas costeros. El calentamiento del mar, la degradación de los hábitats y la contaminación afectan a los espacios de los que depende esta actividad tradicional.
La continuidad de las haenyeo exige, por tanto, proteger tanto a las mujeres que mantienen vivo el oficio como el entorno natural que hace posible su existencia. También requiere facilitar la transmisión de sus conocimientos, una tarea en la que participan escuelas especializadas, asociaciones locales y el Museo Haenyeo.
Las últimas sirenas, una memoria que merece seguir viva
Las últimas sirenas de Corea: abuelas Haenyeo nos invita a mirar más allá de la imagen de unas mujeres capaces de sumergirse en aguas profundas conteniendo la respiración. Sus protagonistas representan una manera de entender el mar desde la experiencia, la cooperación y el respeto por sus ritmos naturales.
En un mundo donde la relación con los océanos está cada vez más condicionada por la presión humana y los cambios ambientales, sus historias adquieren una relevancia especial. La tradición haenyeo recuerda que conservar el mar también significa proteger las culturas que han aprendido a convivir con él.
Su futuro dependerá de que las nuevas generaciones encuentren motivos y oportunidades para continuar el legado, y de que las aguas de Jeju sigan ofreciendo las condiciones necesarias para mantenerlo.
Porque estas mujeres no son únicamente las herederas de una tradición antigua. Son también testigos de una relación con la naturaleza que merece ser escuchada antes de que se pierdan las voces que la han mantenido viva durante siglos.
Edición y color por Aarón Báez: / aaronbaezfilmmaker
Documentalista, Fotos, Vídeo y Txt cortesía de Lethal Crysis
Fuentes para acompañar la noticia
- UNESCO — La cultura de las haenyeo de Jeju. Ficha oficial del reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2016: consultar la ficha. UNESCO Patrimonio cultural inmaterial
- UNESCO — Las haenyeo, guardianas del legado costero de Jeju. Reportaje sobre la tradición y sus protagonistas: leer el artículo. UNESCO
- UNESCO — Medidas para preservar la cultura haenyeo. Información sobre el descenso del número de buceadoras y los desafíos para transmitir el oficio: consultar el informe. UNESCO Intangible Cultural Heritage


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