Kelly + Tahití: Todd Glaser retrata al Kelly Slater que existe más allá de Teahupo’o

El fotógrafo y amigo de toda la vida de Kelly Slater acompaña al 11 veces campeón mundial durante su regreso a Teahupo’o y muestra una cara del surfista que pocas veces hemos visto.

Hay imágenes de Kelly Slater que forman parte de la historia del surf. Tubos imposibles, victorias, títulos mundiales y momentos que han contribuido a construir la leyenda del 11 veces campeón del mundo. Pero hay otra versión de Slater que rara vez aparece delante de una cámara.

Es precisamente esa versión la que Todd Glaser ha querido mostrar en “Kelly + Tahití”, un cortometraje rodado durante la participación de Slater en el Outerknown Tahiti Pro 2026. La película, publicada por Outerknown a finales de septiembre, se aleja por momentos de la competición para entrar en la vida del surfista de 54 años junto a su familia, en uno de sus lugares favoritos del planeta.

Un regreso que volvió a poner a Slater en el centro de la escena

La historia comienza con un regreso que parecía difícil de imaginar. Slater recibió una wildcard para disputar el Outerknown Tahiti Pro 2026, séptima prueba del Championship Tour de la World Surf League, después de haberse retirado de la competición a tiempo completo en 2024 y tras pasar por una operación de cadera a finales de 2025.

A los 54 años, y frente a una de las olas más exigentes del mundo, el estadounidense demostró inmediatamente que todavía tenía mucho que decir.

En primera ronda derrotó a Eli Hanneman con un 16,23, incluyendo un 9,00 en una de sus características cabalgadas profundas en el tubo de Teahupo’o.

Pero lo mejor estaba por llegar.

En segunda ronda se encontró con Gabriel Medina, tres veces campeón mundial y precisamente el surfista que le había arrebatado la final del Tahiti Pro de 2014 por apenas tres centésimas. Doce años después, Slater se tomó la revancha en unas condiciones de 8 a 10 pies.

Tras sufrir varios golpes al comienzo de la manga —incluida una ola que le rompió la tabla—, Slater reaccionó con dos auténticos tubos de nueve puntos: 9,73 y 9,33, para sumar un espectacular 19,06 sobre 20 y eliminar a Medina.

La actuación lo convirtió en uno de los grandes protagonistas del campeonato. Sin embargo, su recorrido terminó en tercera ronda frente al defensor del título, Jack Robinson, que se impuso por 15,00 a 8,46. Slater terminó finalmente noveno en el evento.

Y es precisamente entre esas mangas, durante los días de descanso y lejos de la camiseta de competición, donde Todd Glaser encontró otra historia.

Tahití visto a través de los ojos de Tao

Glaser y Slater se conocen desde hace décadas. Su relación comenzó cuando Todd todavía era estudiante de fotografía en Santa Bárbara y ambos coincidieron en Rincon. Desde entonces, el fotógrafo se convirtió en uno de los colaboradores más cercanos del surfista y en alguien en quien Slater confía plenamente para documentar momentos que van mucho más allá de una sesión de surf.

En esta ocasión, Glaser viajó con Slater a Tahití y documentó tanto su regreso a Teahupo’o como la vida familiar alrededor del campeonato.

Slater estuvo acompañado por su pareja, Kalani Miller, su hijo de dos años, Tao, y su hija pequeña, Azumi. Para Glaser, esa presencia familiar fue fundamental a la hora de decidir cómo contar la historia.

La intención no era simplemente hacer otra película sobre Kelly Slater surfeando una ola gigante.

“Mi enfoque al hacer esta película fue mostrar una mirada íntima a lo que significa experimentar el surf al más alto nivel a través de los ojos de su hijo, Tao”, explica Glaser.

La elección es significativa. Durante décadas hemos visto a Slater desde la perspectiva del campeón: el surfista que entra al agua, analiza las condiciones y se lanza por el tubo cuando todo está en juego. “Kelly + Tahití” intenta invertir esa mirada y mostrar al hombre que existe antes y después de ponerse la camiseta.

“Compite mejor cuando está inspirado por una ola increíble”

Para Glaser, existe además una conexión directa entre la relación de Slater con Teahupo’o y la manera en que afronta la competición.

Slater ha ganado cinco veces el evento de Tahití, un récord que ayuda a explicar su vínculo con la ola. Y, según su amigo y fotógrafo, el estadounidense parece competir de una manera diferente cuando existe la posibilidad de enfrentarse a una ola realmente extraordinaria.

“Se podía sentir la energía y la emoción de Kelly, no solo por competir en una de sus olas favoritas, sino también por estar allí con su familia”, cuenta Glaser. “Ha ganado el evento cinco veces y, desde mi punto de vista, compite mejor cuando le inspira la posibilidad de surfear una ola increíble.”

Esa relación con Teahupo’o volvió a quedar patente durante el campeonato. Su 19,06 frente a Medina fue la mejor suma de Slater en esa ola desde su última victoria allí, en 2016, y confirmó que su conexión con el reef tahitiano sigue intacta.

De la leyenda al padre

El verdadero interés de la película, sin embargo, está en lo que sucede cuando desaparece la presión de la competición.

Entre mangas y días sin surf, Slater explora Tahití con su familia. Tao aparece como uno de los ejes narrativos de la película, mientras Glaser observa una versión del surfista mucho más relajada y personal.

Es una perspectiva especialmente interesante porque Slater se encuentra en una etapa completamente distinta de su vida. Ya no necesita demostrar que puede ganar otro título mundial. Después de 11 campeonatos y décadas compitiendo al máximo nivel, su relación con el surf parece haberse desplazado progresivamente desde la obligación hacia el disfrute.

Y Tahití representa perfectamente esa transición.

La película no intenta separar al campeón del padre, sino mostrar que ambas identidades conviven. El mismo Kelly que minutos antes está entrando en uno de los tubos más peligrosos del planeta aparece después compartiendo tiempo con sus hijos y recorriendo la isla.

“Kelly nos dio permiso para entrar en su mundo”, explica Glaser. “Quise celebrar esos momentos capturándolos de una manera personal y hermosa.”

Una amistad detrás de la cámara

Quizá una de las claves para que estas imágenes funcionen sea precisamente quién está detrás del objetivo.

La relación entre Slater y Glaser se ha construido durante años y está basada en una confianza poco habitual entre fotógrafo y atleta. Glaser sabe cuándo entrar en acción y cuándo bajar la cámara y dejar que el momento suceda. Esa confianza resulta especialmente importante cuando el protagonista deja de ser “Kelly Slater, 11 veces campeón del mundo” y pasa a ser simplemente Kelly.

El resultado es un cortometraje que funciona como complemento perfecto a las imágenes que dejó el Tahiti Pro.

Porque en agosto vimos al Kelly competitivo: el hombre que, con 54 años, volvió a ponerse una camiseta de competición, sobrevivió a Teahupo’o, eliminó a Gabriel Medina con un 19,06 y volvió a demostrar que su relación con las olas de consecuencia continúa siendo extraordinaria.

En “Kelly + Tahití” vemos lo que había alrededor de todo aquello.

A su familia. A su amigo. A Tahití lejos de la presión del campeonato. Y a un surfista que, después de casi cuatro décadas en la élite, parece estar encontrando una nueva manera de disfrutar de lo que siempre ha sido el centro de su vida.

Kelly + Tahití no es otra película sobre el GOAT. Es una película sobre Kelly Slater cuando deja de serlo por un momento.

Surfer Rule
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Más que surf, olas gigantes y tendencias Surfer Rule, revista de referencia del surf y el snowboard en nuestro país desde 1990, promueve los valores, la cultura y las inquietudes de todos los que amamos los boardsports.

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