03 Jun SALTY SOUL, PEDALEANDO LA COSTA OESTE DE EEUU

Mikel, Iñaki y Javi son tres jóvenes inquietos y aventureros que han encontrado la manera de ayudar a las ONGs SOS Himalaya y Kubuka haciendo lo que más les gusta: viajar y surfear. Para ello han decidido llevar a cabo el proyecto Salty Soul recorriendo en bicicleta toda la costa oeste de EEUU para recaudar fondos para la construcción de un hospital en el Himalaya.

Han sido tres intensos meses en los que han recorrido unos 3.000 km en bicicleta por toda la costa oeste de EEUU logrando recaudar alrededor de 3.000 euros para la obra social que quieren llevar a cabo. Para ellos aún no es suficiente y, a a falta de tres semanas para que finalice el viaje, están seguros de que cumplirán su objetivo antes de acabar.

Surfer Rule ha hablado con ellos sobre cómo están viviendo esta increíble experiencia, cómo se puede colaborar con ellos, qué valores han aprendido de esta aventura y qué anécdotas se llevan en la maleta.

Salty Soul es algo que va más allá de este viaje; es nuestra forma de vivir, conocer e interactuar con las personas y el medio que nos rodea. Surge de una pasión común: el amor y respeto por la naturaleza y el océano. Consiste en una constante búsqueda de una forma de vida pura y auténtica. Más cruda, más real”.

Además de recaudar fondos para las ONGs, ¿tenéis otro objetivo?

A través de Salty Soul nos gustaría trasmitir nuestra forma de entender la vida como un camino que podemos recorrer de manera sencilla y siempre de un modo responsable y consciente; tratando de dejar una huella positiva allá por donde pasamos. Viajar, conocer, romper con la rutina y tomar distancia con lo cotidiano nos apasiona. Al mismo tiempo, nos brinda la oportunidad de ayudar y colaborar con aquellos que lo necesitan. Esto es lo que pretendemos que sea la base de Salty Soul. Aquella mirada curiosa de un niño con ansias de descubrir lo desconocido, un vínculo simple y honesto con la naturaleza, pero sobre todo aquellas personas que marcan nuestro camino, y las enseñanzas que nos aporta viajar.

¿Qué (y/o quién) os inspiró y motivó a llevarlo a cabo?

El motivo es simple. Es una oportunidad única para ayudar a los demás, para hacer un viaje diferente a lo que estamos acostumbrados. Viajar nos apasiona y lo llevamos haciendo durante los últimos 5 años de manera constante. A dónde vamos, tratamos de ayudar en la medida de lo posible a quien lo necesita. Sin embargo, nunca antes nos habíamos planteado un viaje de tal calibre con un objetivo tan claro: recaudar 2 euros por cada km recorrido.

¿Por qué elegisteis estas dos ONGs?

Javi fue colaborador en Kenia hace un par de años con KUBUKA. En cambio, Mikel y yo optamos por SOS Himalaya por toda la historia que hay detrás de dicha fundación. Iñaki Ochoa de Olza, era un montañero Navarro con un sueño: quería devolver a Nepal todo lo que el país le había proporcionado. Su objetivo era ir en bicicleta desde Pamplona y volver corriendo recaudando dinero para la construcción de un hospital, un orfanato y una escuela. Iñaki tuvo la mala fortuna de morir en uno de sus intentos de ascenso al Annapurna justo hace 10 años. Su familia decidió que el sueño de Iñaki no podía quedar en vano por lo que quisimos formar parte de esta causa y colaborar con ellos.

4) Ahora que el viaje está llegando a su fin ¿habéis conseguido los objetivos que os marcasteis? ¿Os queda alguno por cumplir?

El principal objetivo era el de recaudar los 2 euros por cada km recorrido. Estamos cerca de la frontera ya y en total hemos recorrido unos 3.000km durante los últimos 3 meses, lo que harían en total 6.000 €. Estamos todavía lejos de llegar a ellos pero todavía tenemos tres semanas por delante para tratar de cumplir con el objetivo. Por este motivo, necesitamos la ayuda de todos, con pequeñas colaboraciones o con el simple hecho de dar a conocer el proyecto, para tratar de llegar al mayor número de gente posible y hacer que este gran sueño se haga realidad.

5) ¿Cómo ha sido esta experiencia? ¿Qué tipo de dificultades os habéis encontrado?

La experiencia ha sido brutal. Por supuesto que en un viaje de tal calibre hay situaciones difíciles y momentos algo complicados pero, una vez que estás llegando al final del trayecto, miras atrás y todo cobra sentido. Es una experiencia única. Para este viaje se necesita cierta preparación física. Llevamos 3 carritos, con 5 tablas de surf, trajes de invierno, sacos y un largo etc. que hace que la bici sea muy pesada. Unos 65/70kg y el terreno no es que haya sido plano. Ninguno hacíamos bicicleta ni teníamos un entrenamiento previo así que el primer mes tuvimos agujetas y dolor de piernas constantes hasta que nos fuimos adaptando. Si volviéramos a hacer un viaje similar este sería un aspecto que cambiaríamos porque una buena preparación física te hace disfrutar más del camino.

6) ¿Qué ha sido lo más gratificante?

El recibimiento de la gente que nos hemos encontrado por el camino. No contábamos con esto y nos hemos llevado una grata sorpresa. Nos han abierto las puertas de sus casas prácticamente a diario. Días de lluvia, frío y condiciones climáticas complicadas en los que no teníamos más que nuestra tienda de campaña y que alguien te ofrezca pasar la noche con ellos es algo de lo que estamos muy agradecidos. Han sido muchísimas las personas que nos han dado esa oportunidad.

Por poner un ejemplo, un día de lluvia intensa y viento terrible, estábamos sufriendo muchísimo en la bicicleta. Nos cruzamos con Víctor que estaba recogiendo el correo y nos vio bajo la lluvia. Su reacción fue meternos en su casa. A los dos minutos vino con una caja de cervezas y una enorme sonrisa, acompañado de un “disfrutadlo, estar aquí los días que haga falta”. Lo mejor de todo es que no te esperas este trato porque cuando escuchas hablar de EEUU lo primero que piensas es en la guerra, comida rápida, pistolas, Trump… y la verdad que la costa oeste no tiene nada que ver con ello. Esto es lo bonito de viajar, que te elimina los prejuicios.

7) ¿Qué aprendizajes os lleváis de esta aventura? Y de cara al exterior, ¿creéis que vosotros también habéis impactado o inculcado ciertos valores en estos meses?

Algo se aprende con cada viaje. Vivimos en una sociedad en la que el miedo a lo desconocido está siempre presente. Tendemos a desconfiar de alguien que no conocemos. ¿Cuántos de nosotros abriríamos nuestra casa a tres desconocidos? Porque en lugar de pensar en cosas positivas como: seguro que esta persona tiene una linda historia o anécdotas que compartir, directamente pensamos que nos van a robar.

Viajar estos últimos años nos ha brindado la facilidad de abrirnos a los demás, a lo desconocido. Han pasado casi tres meses desde la primera pedaleada, hemos pasado momentos en los que creíamos que estábamos en la mierda y con los ánimos por los suelos. Ahora lo analizas y no eran para tanto. Mantener la calma, estar sereno y positivo es clave. La desesperación no va a conseguir solucionar el problema, sea cual sea, y es más, va a hacer que encontrar la solución sea más complicado todavía. Piensa, tranquilízate, analiza. Todo tiene una solución.

8) ¿Recordáis alguna anécdota del viaje digna de contar?

Hemos dormido debajo de un puente y en lo alto de un muelle frente a un increíble point break de derechas. Hemos pasado noches junto a lagos y ríos, bajo mantos de estrellas en Oregón y Washington. Nuestro primer baño en Norteamérica fue en una reserva indígena, en un beach break solitario que rompía perfectamente de derechas e izquierda. Pasamos la noche junto a Daiane, una mujer indígena de la comunidad de los quillayutes. Llegamos a la Push, pasados por agua, con la tienda empapada también. Días después vivimos una de las peores experiencias del viaje. Javi recibió el impacto de una navaja en la cabeza. Desgraciados los hay en todos lados. Por suerte la navaja le golpeó en el casco y pudimos continuar sin problema. Minutos después, una señora increíble aparcó el coche delante nuestra y llena de felicidad nos gritó: “¡chicos! ¿Tenéis dónde pasar la noche?” No, fue la respuesta. “¡Pues vamos todos para mí casa que preparo algo de cenar!”

9) ¿Por qué escogisteis esta ruta? ¿Qué lugares os han impresionado más y por qué? 

Mikel y yo estábamos en Irlanda trabajando como profesores de surf y surgió la idea de hacer un viaje en bicicleta. Puestos a buscar un destino nos decidimos por Estados Unidos. Nunca antes habíamos estado en Norteamérica y California es uno de esos destinos que como surfista debes conocer. Es imposible decidirte por un lugar, porque toda la costa ha sido espectacular. Comenzamos recorriendo la salvaje Península Olímpica en Washington, continuamos por los densos bosques y enormes dunas de Oregón; así como los famosos redwoods del norte de California para adentrarnos poco a poco en la densa y poblada California que todos conocemos.

San Francisco fue la única gran ciudad que nos encontramos antes de llegar a Los Ángeles. El viaje ha sido mayoritariamente a través de pequeños pueblitos y mucho campo. Lo cual nos encanta. Hemos surfeado olas mundialmente conocidas como Trestles, Steamer Lane en Santa Cruz, Malibú, Ventura y otras que apenas son conocidas pero de gran calidad. No queremos nombrarlas por respeto a la comunidad surfista local. Si os apasiona la aventura y la búsqueda de olas de San francisco para arriba es un viaje totalmente recomendable. Olas de calidad sin grandes aglomeraciones. Eso sí, frío y tiburones estarán esperando.

10) Un viaje de este calibre estaría muy planeado ¿cómo se organiza un proyecto de esta envergadura? ¿Cuáles son los imprescindibles (materiales y inmateriales) para llevarla a cabo?

Básicamente la organización ha sido nula. No hemos planeado casi nada, ni antes ni durante el viaje. Hemos ido muy al día a día, viendo posibles ciudades a las que podíamos ir y poniéndonos pequeños objetivos ( “hoy hacemos X millas”), pero al final siempre conocíamos a alguien y te quedabas en otro sitio diferente al que tenías planeado. Por eso, nos hemos ido adaptando. Si teníamos por ejemplo algún alojamiento reservado, sí que lo intentábamos y hacíamos el esfuerzo por llegar. Antes del viaje, la planificación fue casi inexistente. De hecho, dos días antes de coger el vuelo a EEUU nos dimos cuenta que nos hacía falta un billete de salida de EEUU porque sino no nos dejaban coger el avión de ida. Tuvimos suerte porque compramos un billete “falso” por así decirlo. En cuanto entramos al país, lo cancelamos gratis. 

11) ¿Habéis contado con algún tipo de ayuda para el viaje?

Lo que si planeamos fue los sponsors. Dos meses antes contactamos con empresas que han querido colaborar con nuestro proyecto, como por ejemplo Columbus con materiales de camping y aventura (tienda, esterillas, sacos…), Croso con las alforjas impermeables de la bicicleta. Para las tablas de surf nos ayudó un chico de País Vasco, Mulder, al que le pagamos los materiales y nos dio la mano de obra gratis haciéndonos un par de tablas. El material de montaña nos lo proporcionó una empresa de Zaragoza, os2o, con impermeables, ropa de abrigo, etc. ChiquiBike nos dio mayots de invierno, incluso un bar de Tudela, el D3, nos dio 250 euritos. Y Wet Store Tarifa nos proporcionó neoprenos, escarpines, etc.

Nos sobraba gente que estuviese dispuesta a ayudar con el proyecto, abaratándonos los costes o aportando algo. Hemos tratado de viajar con lo básico y al final siempre tienes de más. Para este tipo de viaje es imprescindible una buena tienda de campaña donde no entre agua, buena ropa impermeable que transpire (y no mucha), alforjas y esterilla hinchable. Después, nos hemos traído material para documentar el viaje como un dron, cámara acuática…

12) ¿Cómo se consigue ayudar a países como Kenia o Nepal con una bicicleta y una tabla de surf?

Al final puedes conseguir ayudar donde quieras. No hace falta que te vayas a Norteamérica, puedes hacerlo con una carrera solidaria en tu pueblito, hacer un domingo con una exposición para recaudar fondos… Solo se trata de tener la iniciativa y buscar los recursos. Hacer algo que llame la atención de la gente. Esto ha sido un viaje llamativo, somos tres tíos con tres bicicletas, la gente te ve por la calle, por las redes sociales… Hemos querido aprovechar esa llamada de atención, esa publicidad que se le puede dar, para hacer algo un poco más allá y recaudar unos fondos. 

13) ¿Cómo podrían colaborar los interesados con vuestro proyecto?

Es sencillo, a través de la web www.saltysoul.es en las dos entradas que hemos hecho del viaje está el enlace a un crowfunding. Estamos haciendo una recaudación de fondos online, son donaciones de la gente. Es como hacer una compra por internet.

 

info@surferrule.com

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