11 Feb EL PLÁSTICO QUE NO SE VE

Se estima que hay alrededor de 250.000 toneladas de plásticos sólo en la superficie del océano. Estudios más recientes datan esta cifra en 50 billones de plásticos flotando en los mares (50 mil millones).

Para hacernos una idea, en 1950 se producían 1,5 millones de toneladas. En 2012 fueron 200 millones, y en 2014, se llegó a los 300 millones de toneladas en todo el mundo.

A pesar de la magnitud de estas cifras, los científicos sólo han sido capaces de localizar un 1% de los desechos plásticos que llegan al mar.

 

¿Qué pasa con el resto? ¿Dónde está?

¿Es posible paliar los efectos de un enemigo invisible? ¿Podemos identificar y medir con exactitud sus consecuencias?

¿Cómo interactúan con el ecosistema? ¿Son pasivos o modifican su equilibrio? ¿En qué medida?

 

 

¿DÓNDE ESTÁ EL PLÁSTICO MARINO?


Según los estudios, el 99% restante se esconde en los fondos marinos, retenido en bloques de hielo en los polos y en el interior de la cadena alimentaria.

Las investigaciones han concluido que un gran porcentaje está en los fondos donde la falta de oxígeno y luz inhibe su degradación. Como ejemplo, en una de las expediciones científicas se encontraron depositadas en el suelo marino botellas de los años 60 casi intactas.

Los plásticos con dimensiones inferiores a 5mm y conocidos como microplásticos son los que más preocupan a los investigadores. Estas partículas flotantes y, en muchos casos, invisibles al ojo humano deben su tamaño a la exposición al viento, las olas o la luz ultravioleta de artículos más grandes, pero también a la acción del hombre (por ejemplo, las microesferas en productos como exfoliantes, pastas de dientes o detergentes).

Se calcula que cada bote de 100ml de producto compuesto con microesferas, puede contener entre 130.000 y 2,8 millones de estas diminutas bolas de plástico. Éstas llegan al mar a través del desagüe ya que no quedan atrapadas por los filtros de las depuradoras.

 

LOS MICROPLÁSTICOS EN EL CORAZÓN DEL PROBLEMA


La principal inquietud es su aparente capacidad de penetración infinita en el medio ambiente: pequeños, abundantes (1.000 veces superiores a las que encontramos en la superficie),  tardan en degradarse (por sus reducidas dimensiones) y se desplazan con las turbulencias y corrientes oceánicas.

 

Algunos científicos alertan sobre un sumidero de microplásticos en el Ártico que, al derretirse, podría liberar 1 billón de partículas de plástico en el agua de aquí a 10 años.

 

ACABAN EN NUESTRO ORGANISMO


Lo más alarmante es que gran parte de ese 99% de plástico desaparecido está en la cadena alimentaria. Los científicos lo han encontrado a lo largo y ancho de la misma (desde el plancton hasta en grandes mamíferos marinos), y eso también nos incluye a nosotros.

Decía Gaby Gorsky, del Laboratorio Oceanográfico de Villefranche, “no os molestéis en tirar bolsas de plásticos, cocinadlas y coméoslas directamente”. No le falta razón.

Los plásticos tienen la capacidad de absorber como un imán todos los contaminantes que encuentra a su alrededor. A las consecuencias de ingerirlo hay que añadirle las toxinas que se le suman en su paso por el océano.

EL IMPACTO ECOLÓGICO ES AÚN MAYOR


Aun así,  los estudios aseguran que el impacto toxicológico es mínimo en comparación con el ecológico. En la actualidad, en biología, el plástico es un elemento más del estudio del ecosistema marino.

Uno de los aspectos más inquietantes que se han descubierto en los últimos años son las Plastisferas, un ecosistema propio que acompaña a los plásticos. Éstas son portadoras de enfermedades (por ejemplo, bacterias de cólera) que transportan en sus largos viajes por el océano y transmiten a las especies marinas.

MANTENER EL PLÁSTICO FUERA DE LOS OCÉANOS

ES LA ÚNICA RESPUESTA


 

El plástico que está en el mar es el que tienes ahora en tus manos.

¿Estás tomando café? ¿En taza o vaso desechable? ¿Te duchas con gel o pastilla de jabón?

¿Surfeaste esta mañana? ¿Te has preguntado alguna vez dónde acabó aquella tabla que se te rompió hace un par de años?

 

La única solución pasa por reducir nuestro consumo y nuestro deshecho. El plástico no puede desaparecer totalmente pero podemos usarlo más inteligentemente.

Replanteemos todas nuestras prácticas. Por ejemplo, hace 5 años, el café se hacía en cafetera italiana. Hoy, las cápsulas monodósis de café desechadas y mal recicladas abundan por todo el planeta.

Localiza aquellos plásticos que no ves, pero no cuando sea demasiado tarde y ya estén en el fondo del mar o en tu estómago, fuera de tu alcance y tu control. Hazlo en tu día a día.

Abre los ojos al plástico que tienes aquí y ahora. Haz visible lo invisible. Ese 99% del plástico no encontrado, es el artículo que no consumes.

Hagamos que el plástico que no se vea en 20 años, sea porque no existe, no por ser microplástico.

EN HAPPICIDAD QUEREMOS QUE LO VEAS…


Happicidad, el proyecto social y la razón de ser de este medio, tiene entre sus misiones dar voz y escalabilidad a iniciativas y causas medioambientales que favorezcan el cuidado y la preservación de los espacios en los que practicamos deporte.

Por ello, este año dedicaremos un espacio semanal a dar visibilidad a las distintas problemáticas que afectan a nuestro medio más preciado, el mar.

Con nuestro proyecto, “HAPPICIDAD: 12 meses por el océano”, profundizaremos no sólo en el enorme problema de la basura marina, sino también en todos aquellos objetos y hábitos arraigados en nuestro día a día con un impacto directo en nuestros mares.

Para ello, cada mes, nos centraremos en una problemática concreta y nos apoyaremos en el testimonio exclusivo de expertos, instituciones especializadas, personas afectadas e implicadas en su conservación.

Contaremos también con la producción fotográfica de Blue Cross, que ya adelantamos en nuestro último número de la revista, para ilustrar algunas de las historias escondidas detrás de cada una de ellas.

Islote de Lobos en Fuerteventura, un equipo de personas dona su trabajo para una campaña colaborativa: Blue Cross by Happicidad. Varias historias fotográficas representadas por humanos con un mensaje: “Para ya de devastar nuestro océanos. Todos somos culpables. Tú también”.

Fotógrafo: Mario Entero
Producción: Surfer Rule
Atrezzo: Mytwin.es
Freediver: Marianna Patané
Vestuario Eco: Agüita Swimwear, Few Changes, Now Then, All Sisters, Reset Priority y Suro Swimwear.
Agradecimientos: Escuela de buceo Punta Amanay

 

Ahondaremos en las distintas realidades que se esconden detrás de cada una de las cuestiones y, por supuesto, os facilitaremos ideas y opciones para que, con cada microesfuerzo, generemos el cambio necesario para evitar el mal estado de nuestros océanos.

Ese cambio es posible y, como consumidores y grandes amantes del océano, unos pequeños cambios en nuestros hábitos suponen una mejora eficaz ¡y urgente!

Mantener el plástico fuera de los océanos depende exclusivamente de cada uno de nosotros.  ¿Nos ayudas a cambiar?

 

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Todas las imágenes de este artículo pertenecen a la Producción Blue Cross by Happicidad – Fotógrafo: Mario Entero.

 

info@surferrule.com

Más que surf, olas gigantes y tendenciasSurfer Rule, revista de referencia del surf y el snowboard en nuestro país desde 1990, promueve los valores, la cultura y las inquietudes de todos los que amamos los boardsports.

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