22 Sep WELLSURFNESS BY JORGE ABIAN

A pesar de sus 112.000 seguidores en Instagram, es posible que Jorge Abian te sea totalmente desconocido. No te dejes engañar, esta no es la típica historia del chico que quería convertirse en influencer.  De pequeño, Jorge soñaba con vivir aventuras al más puro estilo Indiana Jones. La vida no le llevó al Arca Perdida sino a California donde empezó su andadura en el mundo de las start ups tecnológicas.

En su curriculum, constan puestos de responsabilidad en algunos de los mayores casos de éxito de los últimos años (Tinder, Uber y Trip4real – adquirida por Airbnb en 2016). Sin embargo, el pasado mes de diciembre lo dejó todo. Dejó de trabajar, dejó de fumar, dejó de beber, incluso de comprar para poner todo su esfuerzo y dinero exclusivamente en aquellas experiencias que “de verdad vive”.

Inspirado en esta idea, actualmente se dedica en cuerpo y mente a viajar, a vivir sus propias “aventuras contemporáneas” y a compartirlas con todo aquel que desee acompañarle.

SURFER RULE: ¿Cuál es el hilo conductor, la visión, de todos tus proyectos actuales?

JORGE ABIAN: Estar bien con nosotros mismos es esencial, para nosotros, para la gente que nos rodea y, en definitiva, para un mundo mejor. Sin embargo, son momentos de claridad y felicidad difícilmente alcanzables en nuestra vida cotidiana. Suceden en viajes o cuando te das un tiempo para ti mismo. Mi visión es poder inspirar y contribuir a ello en cada uno de mis proyectos.

SR: Hay un elemento común que encontramos también en cada uno de ellos, la aventura. ¿Cómo se conjugan la incertidumbre, el riesgo y la épica que conlleva una aventura con ese estado de calma y de paz del que hablas?

JA: Alcanzar esa claridad de la que hablo, requiere tu máxima atención y dedicación, un estado al que no estamos acostumbrados. Por eso, intento que la gente que no haya surfeado, lo haga en condiciones a simple vista difíciles. Les obliga a poner todos sus sentidos y, una vez lo hacen, disfrutan muchísimo.

Otro ejemplo. Aquí en Europa, no estamos acostumbrados a esquiar sobre nieve en polvo. Si me llevo a mis amigos a Niseko, en Japón, donde no deja de caer nieve y cada 15 minutos desaparecen las trazas de skis y snowboards, sé que tendrán miedo pero también que, una vez se deslicen, alcanzarán una sensación orgásmica.

Son estos momentos, alejado de lo que estás acostumbrado y a la vez tan únicos, los que resultan en revelaciones genuinas. Es muy remoto pero te encuentras bien en tu propio cuerpo.  En definitiva, la experiencia tiene que ser única y sacarte de tu zona de confort, algo diferente a lo que nunca hayas vivido.

SR: ¿Qué es y cómo nacen Wellsurfness y Wellskiness?

JA: Hay una constante en mi vida y es que siempre he buscado vivir aventuras que no hubiese realizado mucha gente. De pequeño vibraba con el Arca Perdida de Indiana Jones y Tintín.

Cuando fui a Maldivas por primera vez y vi la calidad de sus aguas, sus playas, sus atardeceres, sus olas, la gente, la comida… quise compartirlo con la gente que quiero. Lo mismo me sucedió cuando fui a Japón. Aquellas experiencias tan únicas cambiaron mi vida. Entonces, pensé en crear Wellsurfness y Wellskiness, como una forma de promover estos viajes.

SR: ¿Cuáles son los componentes esenciales de estas experiencias?

JA: Wellsurfness y Wellskiness se sustentan sobre cuatro pilares.

El wellness o bienestar, donde resulta clave una alimentación sana y la realización de actividades que nos permitan conectarnos con nuestro cuerpo y nuestro espíritu: yoga, meditación o el hecho en sí de conocer nuevas culturas.

El componente acción, ya sea surf, ski, conducir por el desierto… Algo que te haga salir de tu zona de confort, que te obligue a cuestionarte tus límites y a cruzarlos, de modo que te sientas realizado y bien contigo mismo.

En tercer lugar y posiblemente lo más importante, la gente que te acompaña. Trabajo fundamentalmente con grupos reducidos (20 pers.) y me aseguro personalmente de que todas las personas que vienen a un viaje sean afines entre sí. Aunque no se conozcan, los uno y me aseguro que de ahí salga una relación de valor para el futuro, ya sea personal, profesional, creativa… Lo hago pensando en relaciones que cambien su mundo y el mundo exterior.

Por último, son aventuras únicas. Experiencias poco comunes a las que la gente no está acostumbrada. Por ejemplo, irte a un yate de lujo por las Maldivas no es algo que todo el mundo pueda hacer. Al hacerlo en grupo, resulta factible. Creo las relaciones y llego a acuerdos para conseguir precios que casi todo el mundo se pueda permitir.

SR: Incluyes también experiencias de voluntariado en tus programas. ¿En qué consisten?

JA: Siempre, aunque son opcionales. En la Maldivas, por ejemplo, hicimos dos limpiezas de playas con pequeñas charlas de concienciación para los locales. Básicamente, sentamos a 50 personas del poblado, les mostramos con una pequeña presentación de Ocean Conservancy la trascendencia del problema del plástico y les animamos a unirse a nosotros. Tras limpiar todos juntos, nos llevaron a sus casas y compartimos comida y fruta con ellos. Se generó una magia increíble.  En Japón, colaboraremos con organizaciones dedicadas a mantener las montañas limpias.

SR: ¿Con qué causas estás tú personalmente más comprometido?

JA: Todo esto de lo que hablo parece una cosa muy de lujo pero son privilegios que nos ofrece este mundo al que tratamos tan mal. Si seguimos por este camino, todo ello desaparecerá y no tendremos manera de experimentarlo más. Ahora mismo, mientras hablamos, estoy caminando por la playa de Seminyak en Bali. Hace 10 años era un paraíso. Ahora está llena de plásticos. Ya no es un lugar al que traería a la gente.

Otro ejemplo. Hace unos meses estuve navegando por el Ártico 15 días. El cien por cien de los bacalaos que pescamos tenían plástico en el estómago. Si es así allí, imagínate en el Mediterráneo. Con ese mismo pescado, estamos alimentando al planeta entero.

Estamos dejando muy mala fortuna a las generaciones que vienen y, de verdad, no sé cuál es la solución pero estoy dispuesto a luchar por ello. Ahora mismo, estoy colaborando con Ocean Conservancy y Breitling en una campaña de la que también es embajador Kelly Slater. Por otra parte, junto a OPENWEAR, estoy desarrollando un proyecto llamado Waste is Over en el que convertimos en prendas de ski de primera calidad, la basura recuperada de las montañas.

SR: ¿Hay alguna otra experiencia de voluntariado que hayas hecho y que te haya marcado especialmente?

JA: Cuando estuve en Sudáfrica, me involucre bastante con Waves For Change. Están haciendo una labor increíble. Más del 85% de los niños con los que trabajan han visto o han sido  víctimas de violencia con armas de fuego. Por medio del surf, les enseñan técnicas para comunicarse con gente adulta cuando están expuestos a situaciones de este tipo. Te das cuenta que realmente hay un cambio. Son chavales muy maduros a la hora de transmitir sus emociones. Es mucho más reconfortante que la ayuda que tú les puedes dar.

SR: ¿En qué otros proyectos estás trabajando ahora?

JA: He firmado un contrato con la Editorial Planeta con la que voy a escribir un libro sobre aventuras contemporáneas que se pueden vivir hoy en día.

Fotos: Jorge Abian Studio (www.jorgeabian.com)

 

 

info@surferrule.com

Más que surf, olas gigantes y tendenciasSurfer Rule, revista de referencia del surf y el snowboard en nuestro país desde 1990, promueve los valores, la cultura y las inquietudes de todos los que amamos los boardsports.

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