10 Abr UNA VISIÓN GLOBAL DE LA INDUSTRIA DE LA MODA

Los recursos que nos brinda la naturaleza son finitos, los vertederos se están colapsando, los océanos están bañados de residuos… Estamos acabando con la biodiversidad del planeta y no existe un planeta B. Esta situación va a tener un coste muy alto para la humanidad, coste que ya hemos empezado a pagar.

Pero, la esperanza y solución la encontramos en la sostenibilidad, una necesidad en todos los ámbitos y sectores económicos: alimentación, agricultura, moda…

Y es que el textil y la ropa son una parte fundamental de nuestro día a día y un sector muy importante de la economía global (vale unos trillones de dólares y emplea a mucha gente). Es difícil imaginar un mundo sin textiles. Casi todo el mundo lleva ropa casi todo el rato y para muchos es una importante expresión de individualidad. Pero, en este sector es evidente ya que el modelo de producción mayoritario y el consumo lineal imperante hasta la fecha (extraer recursos de la naturaleza, usar y tirar) es insostenible.

Una industria extremadamente contaminante y que malgasta recursos.

El sistema de producción, distribución y uso de la ropa opera de forma lineal: grandes cantidades de recursos no renovables son extraídos para producir ropa que se usa por un corto periodo de tiempo y después los materiales se desperdician.

Este sistema lineal desaprovecha oportunidades económicas, pone presión sobre los recursos, contamina y degrada el ecosistema natural. Además, crea impactos sociales negativos a escala local, regional y global. Por ejemplo, todas las emisiones de gas de efecto invernadero de la producción textil, unas 1.2 billones de toneladas al año, son más que las procedentes de todo el transporte aéreo y marítimo juntos.

Existen sustancias peligrosas que afectan la salud de los trabajadores y las personas que visten la ropa, y de aquí salen al medioambiente. Cuando se lavan, algunos tejidos desprenden microfibras de plástico, de las cuales alrededor de medio millón de toneladas anuales contribuyen a la contaminación del océano. 

En definitiva, una industria con un gran número de impactos negativos y cuya solución es una industria de la moda más sostenible. 

Qué es moda sostenible.

Moda sostenible puede definirse como toda esa ropa, zapatos y accesorios que se usan teniendo en cuenta aspectos medioambientales y socio-económicos. En la práctica esto implica un trabajo continuo para mejorar todas las fases de vida del producto, desde el diseño, producción del material, transporte, almacenaje y la venta final, hasta el uso, reciclaje y reparación del producto y sus componentes.(Green Strategy,Junio 2014).

Desde una perspectiva ambiental la finalidad debe ser minimizar cualquier efecto medioambiental no deseado del ciclo de vida del producto: a) asegurando un uso eficiente y cuidadoso de los recursos; b) seleccionando fuentes de energía renovables en cada fase y c) mejorando la reparación, reciclaje y uso del producto y sus componentes.

Desde una perspectiva socioeconómica las partes interesadas deberían trabajar en mejorar las condiciones de trabajo actuales para todos los trabajadores de este ámbito: en las fábricas, cadena de transporte y almacenes, propagando buenas éticas, mejor práctica y códigos internacionales de conducta. Además, las compañías de moda deberían contribuir a la creación de patrones de consumo más sostenibles.

Una nueva economía textil basada en los principios de la economía circular.

En los últimos años la industria se ha vuelto más consciente. Las marcas han empezado a hacer cambios específicos en sus cadena de suministro. Sin embargo la mayoría de estos esfuerzos se focalizan en reducir el impacto del sistema lineal actual – como por ejemplo usando técnicas de producción más eficiente o reduciendo el impacto de los materiales – en lugar de cambiar de enfoque y utilizar un sistema diferente desde la base.

Un sistema que trabaje aportando beneficios a largo plazo – una nuevo economía textil basada en los principios de la economía circular.

La economía circular está transformándose en una gran palanca de cambio. El atractivo de este nuevo modelo de negocio es que integra  el beneficio económico como un vector fundamental y ofrece nuevas oportunidades alineadas con la cultura actual.

Lo que está claro es que el valor ya no estará vinculado sólo a la estética sino al Valor que la moda aporte a la sociedad en su conjunto. Y en esto, todos tenemos un rol importante. 

Los 8 objetivos prioritarios según la Global Fashion Agenda:

  1. Trazabilidad – la complejidad y fragmentación de la cadena de suministros es una dificultad para llevar cuenta de dónde y cómo se hacen los productos. La trazabilidad es fundamental para manejar oportunidades e introducir prácticas sostenibles.
  2. Cambio climático – el total de emisiones de gases de efecto invernadero que provienen de la industria textil asciende a 1.2 billones de toneladas anuales. Somos el principal causante y la principal víctima del calentamiento global.
  3. Uso eficiente de la energía – las empresas deberían introducir programas más eficientes que reduzcan el consumo de agua, energía y químicos para así minimizar la contaminación.
  4. Condiciones de trabajo – 60 millones de personas empleadas en toda la industria de la moda que han estado expuestas a lo largo de la historia a numerosos peligros, como la explotación o discriminación. Las condiciones seguras y respetuosas con los trabajadores pueden traer numerosos beneficios económicos: productividad, menos días por enfermedad, menos errores…
  5. Materiales sostenibles – se debe prestar atención al desarrollo de nuevos materiales innovadores y más sostenibles. El uso de materiales determina unos 2/3 del impacto de la marca en términos de agua, energía y uso de la tierra.
  6. Sistema circular – menos de un 15% de las ropa que se fabrica de recoge para reciclar, y menos de un 1% del material usado para producir es reciclado en nueva ropa. Cada segundo, un camión de basura lleno de ropa es arrojado. El sistema circular propone reciclar y evitar desperdicios, generando valor.
  7. Salarios – siendo una parte fundamental de la economía global y un gran creador de empleo, la industria de la moda debe promover la implementación de salarios que cubran las necesidades básicas de los trabajadores, contribuyendo así a la prosperidad económica de la comunidad.
  8. Cuarta revolución industrial – la tecnología puede salvar a los trabajadores de hacer tareas peligrosas y repetitivas y permitirles enfocarse en tareas más creativas y satisfactorias. Además, los avances tecnológicos pueden mejorar la fiabilidad, productividad y transparencia y reducir el uso de energía y desperdicio.
Foto portada: esan.edu.pe
info@surferrule.com

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