12 Dic LA LLEGADA DE LAS OLAS A FILIPINAS

Una vez que ha pasado la “temporada”, toca hacer un resumen. No es fácil hacer un resumen de todo lo que hemos vivido y aprendido, resumir horas de largos viajes entre el Norte a Sur de Filipinas, de perseguir rumores o sabios consejos, de fracasos y media vuelta, de caminos llenos de mosquitos, arañas u otro tipo de insectos, de barcas pequeñas contra grandes olas… En definitiva, resumir la búsqueda de la pasión y respeto por el mar.

Los Tifones provenientes del sur del País, nunca fallan ni se les hace tarde, solo aparecen. Los arrecifes de coral normalmente rodeados de agua calmada durante meses, se transforman en una “máquina” perfecta que forma largas y solitarias olas tuberas, golpeando el mar con fuerza. El viento del Oeste sopla constante y sin cansancio desde las pequeñas colinas, atravesando palmeras, plataneras, papayeros o cualquier otro árbol que crezca en la impenetrable jungla del Pacífico.

Filipinas, nuestra casa

Nos gusta decir que es nuestra nueva “casa” y así como nos sentimos y como la tratamos. Filipinas no tiene la constancia o continuidad de otros lugares famosos por sus olas. Pero lo que sí podríamos confirmar que tiene, es Carácter. Algo que hace única cada ola o cada spot de por aquí.

Los miles de colores que se forman en una ola que rompe en cualquiera de sus afilados corales, el abrazo cálido que sientes cada vez que entras a sus aguas, la sonrisa eterna de sus locales, pero sobre todo, la calidad y potencia de sus olas.

Norte de Filipinas

El camino nos llevo de Norte a Sur, un día, decididos a llegar un poco más lejos, salimos en medio de un Tifón de categoría dos a explorar un grupo de islotes situados al norte del País.

En mitad de la travesía y con nuestro pequeño barco de pesca encarando las grandes olas de alta mar, decidimos darnos la vuelta pese a que nuestro “objetivo”, se podía ver ya cerca, a menos de treinta minutos de nosotros, pero nuestro barco se estaba llenando de agua y la lluvia era tan fuerte, que no nos dejaba apenas abrir los ojos.

Fue una decisión muy sensata por nuestra parte. Al cabo de unas semanas, con el horizonte mas en calma, conseguimos salir de nuevo, pero esta vez las olas ya se habían “ido”.

Una mañana, alrededor de las cuatro de la mañana, la mejor hora para salir al mar, antes que el viento se despierte, donde el sol sale como en ningún otro lugar que mis ojos hayan visto antes, dejando en el mar unos tonos verdes imposibles de describir y en la jungla virgen que rodea este spot del Sur, un amarillo tan intenso, que pareciera que estas cogiendo olas en otro mundo, el mar se había levantado enfadado, como nervioso.

No se decidía entre “día grande perfecto” o “día grande peligroso”. Al final optó por lo segundo y como una premonición, a la segunda ola golpeé tan fuerte el mar en una mala maniobra, que me tuvo alejado del mar por casi un mes, con mis costillas doloridas, pero lo que es peor, viendo desde fuera, como la ola mejoraba y mejoraba cada día.

Un viaje a la costa Pacífica, prácticamente con lo puesto y tras un duro recorrido de seis horas en guagua, de madrugada, por carreteras de montaña, hasta la costa que resulto que estaba agitada fuertemente por el viento y con mucha lluvia, se terminaría convirtiendo, con el paso de un solo día, en una derecha tubera perfecta, rompiendo potente contra el arrecife de coral de esta famosa ola de la costa de Luzon.

Pero lo que es mejor, el encuentro con varios locales que nos enseñaron que a veces, seguir tus impulsos es el mejor camino para llegar mas lejos.

Viajando al sur

Habiendo viajado al sur, para evitar uno de los peores Tifones que se recuerda azotara Filipinas en los últimos años, dejando, lamentablemente, muertos y destrucción en el norte, alcanzáramos a llegar a tiempo para ver como cambian la vida por estas tierras.

Lo que en otro mes era un remanso de mar en calma, aguas claras y transparentes espectaculares para el buceo o el snorkeling, se había transformado en una ola que rompía de lado a lado sobre los enormes corales, que luchaban para mantenerse vivos por un año más y traía miles de algas a la isla, que con el paso de las semanas, serviría para alimentar a miles de peces. Un aprendizaje mas que nos regala la naturaleza.

Siargao

A veces simplemente no estas preparado para lo que viene y otras simplemente, es tu día. La naturaleza te envía sus agradecimientos por tu esfuerzo y empeño en “llegar”, pero sobre todo, por tu paciencia.

Resumir nos resulta imposible. Cómo resumir la brisa del mar en nuestras caras, el sonido de las olas al tocar el coral virgen del fondo, los animales saliendo a la playa, tras un intenso día de calor, como queriendo disfrutar también del atardecer. Resumir se nos torna en imposible si dejamos que nuestros sentidos hablen.

planetoftrip@gmail.com

Surf, Emociones y Aventuras alrededor del Planeta... En Planet of Trips viajamos para explorar cada rincón que visitemos, tratando de buscar lugares donde aun podamos "sentir".

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