06 Oct EL OASIS DE LAGOS

Sobre el papel, Nigeria es sinónimo de conflicto militar, terrorismo y secuestros, pero una pequeña aldea costera está tratando de cambiar estas percepciones con una ola en la  Bahía de Tarkwa, Lagos.

Un viejo aparato de aire acondicionado sacudió la pared estéril y beige mientras el agente de los visados, dejaba caer un montón de papeles frente al extranjero con un ruido sordo. La pequeña oficina de Durban en Sudáfrica era sofocante. El agente llevaba un traje grueso con una  camisa de rayas y gotas de sudor caían por su frente mientras le guiaba sobre las preguntas pertinentes. Hizo una pausa cuando comprobó que el motivo de su viaje a Nigeria era turístico.

 

“¿Un visado de turista?” – dijo el agente arqueando una ceja. “No vemos muchos de estos visados por aquí”.

 

Era su segundo viaje a Nigeria en seis años. Había visitado el país en 2011 debido a los rumores que corrían sobre una ola muy buena que rompía a las afueras del puerto de Lagos.  Los swells se alzaban sobre una pared  de un metro y medio de largo, para rebotar hacia la orilla formando un tubo oscuro que circulaba por la Bahía de Tarkwa.

 

Pero durante estos  seis años,  el país de África Occidental ha ocupado los titulares de todos los diarios mundiales por  la escalada de terrorismo, secuestro y violencia étnica. “Un británico secuestrado por una banda armada mientras salía del aeropuerto de Lagos” titular  del Daily Express en el 2013. “234 escolares secuestrados por extremistas” titular en la CBS News al mes siguiente. “Doble atentado suicida en la Universidad Nigeriana” informó el Newsweek en enero del 2017.

 

A pesar de las noticias y los comentarios que pueden llevarte  a la ansiedad, estaba claro que quería regresar a Lagos, la ciudad más grande de Nigeria, aproximadamente 21 millones de personas amontonadas en el área metropolitana. El contacto del país, les había hablado de una izquierda al otro lado del Breakwall hasta en temporada seca. Se tomaba sus afirmaciones con escepticismo hasta que empezó a enviar fotos de la ola. Después de un par de años, las imágenes granuladas del móvil se volvieron tentadoras, y de alguna manera querían volver   para investigar pese a los titulares.

 

Era de noche cuando el vuelo comenzaba a descender entre las nubes para aterrizar en destino, el Aeropuerto  Internacional Mutala Muhammed de Lagos. Los neones de los rascacielos del bullicioso centro de la ciudad resplandecían a lo lejos, pero bajo ellos había una red de bancos de arena y negros canales iluminados por las lámparas de gas de las chozas apiñadas al borde del agua. En los 10 kilómetros de costa nigeriana, probablemente, es el último lugar en el que pensar en encontrar una ola de clase mundial para surfear, tierra de identidades aparentemente conflictivas donde se preocupan poco por las expectativas.

 

El  contacto, que les espera fuera del aeropuerto,  de origen nigeriano, ha convertido  Tarkwa Bay en su paraíso. Trabaja en el mantenimiento de la red eléctrica de Lagos, en la gestión de los generadores de gas que se necesitan muy frecuentemente debido a los apagones eléctricos. Cuando no se encuentra negociando una crisis eléctrica, se escapa a Tarkwa, donde su familia ha construido un bungalow, a tiro de piedra de la ola soñada para surfear.

 

Lagos se encuentra en la parte occidental del país, una gran parte de la ciudad se divide en pequeñas islas por la extensa red de vías fluviales que conecta la Laguna de Lagos con el Golfo de Guinea. El litoral del oeste de Nigeria está orientado al sur con una costa recta absorbiendo el mar del Atlántico sur mientras desemboca en el golfo. Los tramos largos de la playa en la costa ofrecen un pobre oleaje, exceptuando la Bahía de Tarkwa. Más al sur, donde Nigeria es rica en petróleo se encuentra una zona potencial de olas.

 

Alrededor del delta de Níger,  la costa se pone interesante, aludiendo a los bancos de arena, bocas de los ríos y bahías que llenan la costa sur, pero no hay manera de surfear allí. Nos asegura que el gobierno solía pagar a los jefes regionales de la zona para mantener la paz y proteger el lucrativo negocio del petróleo. Incluso entonces, la capital del petróleo Port Harcourt fue incluida en un informe de Bloomberg como una de las ciudades más peligrosas del mundo, con secuestros y asesinatos comunes.

 

Poco después de obtener su independencia de los británicos en 1960, Nigeria fue gobernada por una sucesión de líderes militares que trataban las arcas ricas del país como cuentas personales. El peor de estos líderes fue el general Sani Abacha, acusado de robar más de 2,2 mil millones de dólares de los fondos del gobierno durante 1993 a 1998. El infame gobernante murió en brazos de dos prostitutas después de sufrir un infarto, muchos creen debido a una fuerte intoxicación y a partir de aquí Nigeria comenzó una Democracia.

 

Pero a pesar de que el Gobierno militar terminó oficialmente y se dió paso a una República Federal, en 1999, la presencia y el poder de los militares todavía existe, como se puede comprobar por todas las calles del país, soldados con AK-47.

 

“Lagos está bien, sólo quieren saber lo que estás haciendo”. Tras pasar la noche en un hotel de Lagos, a primera hora de la mañana pusieron rumbo a la pintoresca playa de Tarkwa Bay. Se quedaron mirando el oleaje que llegaba en periodos demasiado largos. Así y todo, sabiendo que no eran las mejores olas,  pudieron coger una sucesión de tubos abiertos.

 

Durante los días que duró la aventura pudieron disfrutar de la gran ola y surfear con los  locales, un oasis en medio de vidas difíciles”.  Relato inspirado en  The Lagosian Oasis

 

 

 

Viaje  a Lagos donde los surfistas Luke Davis y William Aliotti se encontraron compartiendo increíbles y divertidas olas con un grupo de lugareños, incondicionales del surf, en Tarkwa Bay.

Surfers: 

John Michiletti – https://www.instagram.com/iamsickrabbit/

Luke Davis – https://www.instagram.com/lukedavisth…

William Aliotti – https://www.instagram.com/william_ali…

Editor: Calvin Thompson– https://www.instagram.com/calvinthomp…

Second Camera: Will Bemdix – https://www.instagram.com/bendixwill/

Fotógrafo: Alan Van Gysen  – https://www.instagram.com/alanvangysen/

 

info@surferrule.com

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